GRACIAS SEÑORES DELINCUENTES
Reinel Gutiérrez
No todo puede ser malo, pues en el fondo lo que hacen los atracadores, apartamenteros, matones y asaltantes de toda índole, tiene una función social que beneficia a buen número de personas.
Entender esto puede demorar un poco mientras las neuronas cerebrales se acomodan, hacen fila y se ponen en el debido orden para asimilar el tema. Después de esto, y de haber tomado aire, y relajarse muscularmente, entonces ya se puede decir que gracias a los señores antisociales hay trabajo.
Si no fuera por ellos, no habría tantas empresas de vigilancia, que les dan empleo a muchos hombres que vienen de prestar servicio militar y no encuentran otra ocupación.
Debido a estos señores, los conjuntos residenciales, los bancos, los centros de comercio tienen un vigilante en la puerta principal y en sitios estratégicos. En las fincas hay mayordomos con escopeta, y por las calles de los barrios van los guachimanes o serenos.
Cuántos trabajan como escoltas para proteger a los notables de una sociedad, y eso es un trabajo con sueldo, seguridad social y otras garantías.
El día que llegue la paz, habrá que cerrar las empresas de seguridad y vigilancia, las fábricas de armas, y acabar con los sistemas guardaespaldas.
¿Será que los vigilantes están de acuerdo en que la delincuencia desaparezca y entonces ellos se queden sin trabajo? ¿En dónde está la mejor garantía, en el conflicto o en la convivencia pacífica?
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