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Sábado, 3 de octubre de 2026
miércoles 21 agosto, 2013 a las 11:29 pm

Gobernar con paros

Daños por Paro Cafetero en el Cauca
Diógenes Díaz Carabalí
Diógenes Díaz Carabalí

Es muy complicado co-gobernar con paros. Nadie quisiera estar en la piel del presidente, a no ser por los réditos que deja presidir un gobierno desde la perspectiva del CVY (Cómo voy yo). Todos los principios de la administración pública desaparecen, la planeación estratégica entra en obsolescencia cuando de un momento a otro cambian las debilidades y oportunidades, las fortalezas y amenazas. Entonces las prácticas de dirección vienen del día a día, de la improvisación, frente a satisfacer demandas muchas veces caprichosas de un sector económico, de un gremio, de un sindicato, de conglomerado poblacional.

Y no se puede discutir la inexistencia de factores objetivos. Claro que los hay. Es innegable que los campesinos padecen condiciones lamentables de vida, su producción no se enmarca dentro de los objetivos de la competitividad, el costo de producir un racimo de plátano bordea las posibilidades de obtener alguna ganancia, la inversión para producir una libra de café son elevadas, por lo general producir una libra de carne o un litro de leche, por la explotación extensiva, lleva al ganadero a una economía de subsistencia. Los ingresos en el sector rural son los más bajos, algunos apenas obtienen entre cinco a veinte mil pesos diarios, imposible para sostener una familia.

Agreguemos a las anteriores motivaciones las condiciones de incompetencia en las que actúa el sector transportador, las laborales de los trabajadores que disminuyen sus ingresos, las desmejoras en las condiciones de trabajo de los maestros y los empleados del sector salud, la agudización de la pobreza en amplios sectores urbanos que se debaten entre la informalidad económica y la carencia de un trabajo digno, quienes aprovechan los paros para manifestarse con vandalismo y violencia, y todos los días con la delincuencia callejera, el hurto menor, la venta de alucinógenos, la “reducción” de objetos robados, porque hay que vivir de cualquier manera.

Es cierto, como se escucha desde la argumentación del gobierno, que los paros son infiltrados, aprovechados con intereses políticos, pero por lo general nada hace el estado por anticiparse a esas acciones de hecho, se traba en discusiones vacías, se niega a mantener discusiones sobre soluciones a las inquietudes planteadas, no atiende los gritos de insatisfacción, no plantea salidas objetivas a las preocupaciones de los inconformes. Claro es, y lo debe tener muy claro el gobierno, que los opositores organizan, promueven protestas, cosa que debería estar en sus cálculos, pues la oposición subsiste por el desprestigio del gobernante.

Pero la verdad, existen aún rezagos centralistas que impiden una desarrollo equitativo en el país, En Bogotá siguen llamando al resto del país: Provincia; y ahí está el origen del problema: los campesinos transitan por vías maltrechas, su educación es de segunda clase, el acceso al deporte y la cultura es prácticamente nulo, las posibilidades de desarrollo no existen, a no ser que continúen desempeñando los mismos oficios de sus padres, un trabajo mal remunerado, sin seguridad social, y en medio de altos índices de analfabetismo. Estos aspectos deberían estar planeados desde el estado, y así nos evitaríamos tanto conflicto imprevisto, y los anarquistas, los subversivos, los oportunistas, no tendrían discurso.

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