¿UN FISCAL DE MANGA DE MAGOS?



Cuando el ojo ya está afuera, no hay santa Lucía que valga, es el refrán popular para decir que ya no hay remedio para la nominación cantada antes del nombramiento en la altísima Corte. Me acordé de inmediato del irónico Maestro Salustiano Tapias, padre del nominado. Nunca pensó él que su hijo iba a protagonizar una más de sus chirriadas comedias. Tanta votación para comulgar con la misma hostia.
Lo acaba de pronosticar El Espectador, con una fotocomposición de tres personajes en la primera página y con este titular: ¿Y a quién va a investigar el fiscal, si es amigo de todo el mundo? Algo de esto se dijo del fiscal de turno que acaba de hacer mutis por el foro. Cómo iba a investigar a SaludCoop si era de su combo? El periódico cita varios medios, como La Silla Vacía, para ilustrar cómo se hizo el lobby antes de comenzar el último combate en el cuadrilátero del poder cuyo gong acaba de sonar ayer.
Son muchos frentes que en debería -en tiempo potencial- intervenir. Mucho deja qué pensar su posición, que hará valer, de descriminizar las querellas sobre violencia intrafamiliar porque él piensa que congestionan el aparato judicial. Razón potísima para concluir que el estado del arte en esta materia es crucial. Es pan de cada día y en vez de mejorar el problema aumenta. Pero se podría luego argumentar: Que se acabe la Fiscalía para que no haya tanta denuncia de tanto delito. Y así nunca habrá sindicados ni presos ni falsos testigos y la delincuencia seguirá imperando.
Al nuevo fiscal le conocemos muchas facetas y caras. Ha estado en cuanta oficina y cargo tiene el Estado. Muchos dentro del rango administrativo y lo hemos visto caminar con garbo y perfil no muy alto. Aunque estuvo ligado a defender ante el Estado las pretensiones de grandes compañías extranjeras como Chevron, Pacific Rubiales, Goldman Sachs, ahora le tocará suceder como exministro y exmagistrado de los más eminentes que ha tenido la Corte Constitucional, en el encargo de examinar con lupa los excesos, desvíos, e incumplimientos que ha visto la Nación.
Este bastión del Gobierno se posicionó como una fuerte gerencia administrativa más que judicial. Por allí caminaban orondos más que fiscales, periodistas que filtraban hacia el exterior el estado de sonados procesos. Se había convertido la Fiscalía como uno de los miradores que más puertas tenían en el concierto nacional de noticias, concesión de cuantiosos contratos, preanuncios de acusaciones, denuncias, concesión de dilaciones y aplicación del beneficio de oportunidad antes de que hubiera providencias en firme.
El nuevo fiscal tiene la posibilidad de cambiar el rumbo de las cosas para preservar el rigor de la justicia y la confiabilidad pública. Amanecerá y veremos vuelve a decir otra vez el pueblo-pueblo con esperanza, virtud que se nos ofreció desde niños, – que promete y no cumple en dar el bombón o el regalo -.



