FANTASIAS
Reinel Gutiérrez
Un pecado grave es decirle a las personas que Caperucita Roja no existió y que es falso que ella y su abuelita se las tragó un feroz lobo, y que mediante cesárea un cazador valiente las sacó vivas de la barriga del animal.
Es inútil decir que el coco no existe, ni el duende y el guando, porque las personas creen que eso es plenamente cierto.
Para el ser humano ilusionado con Blanca Nieves, Pinocho y otros personajes, es difícil retirar de la mente aquello que fue sembrado desde la niñez.
Si la gente no creyera que los políticos van a cumplir lo que prometen, no votaría.
Que un presidente tenga dos mandatos seguidos y que ofrezca el cielo y la tierra en una nueva reelección, despierta la esperanza y la fe.
Muchos creen en la paz, en que Colombia será campeón mundial de fútbol, y que la corrupción se va a acabar.
Definitivamente las fantasías, ilusiones, y alucinaciones, forman parte de la esencia del ser y de ese mundo inexistente no quiere salir.
Esto le ha valido para soportar con paciencia las adversidades. Para la gran masa vale mas la mentira y el engaño que la verdad. El mundo fantasioso recrea la mente por lo cual el político tiene un terreno abonado.
Allí viene el coco, entonces a correr, a rezar, adorarlo o elegirlo, pero dejar que exista.
El ser humano esta hecho para vivir de las fantasías.



