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Miércoles, 7 de octubre de 2026
jueves 19 abril, 2012 a las 5:09 pm

ÉSTE NO ES TU ROSTRO

Rodrigo Valencia Q
Especial para Proclama del Cauca

Dibujo de Rodrigo Valencia Q


No, éste no es tu rostro; no conozco tu verdadero reino ni el alma que lo habita. Te vi sin verte, las distancias crecen como latitudes inconexas, la frialdad confronta los espacios, lejanías o presuntas cercanías en el rigor del desencanto.


Adiviné desde el comienzo que no habría ninguna comunicación posible. Estás, allí, imposibilitada para ver la realidad, inmóvil en tu cárcel que se convirtió en columna sin esperanza movible; estás atada a un destino semejante al de Prometeo. La quietud obligada no es libertad, posar allí como monumento no es privilegio que se pueda desear.


En ese estante despojado ni siquiera las horas acontecen; una esfera solitaria ha quedado como testimonio del juego que no conduce a destino alguno, y el oficio del recuerdo tampoco sana las distancias.


Con casi metafísica presencia, se acentúan las ausencias. Nacen de una incomunicación que no concede satisfacción a las partes. Escondida hay una intención en la mirada: se ha quedado como réplica de no mirar nada en especial, porque no hay mundo participativo de experiencias; todo es un cierto nudo sin sentido, un ensimismamiento que labró espacios para el desencuentro. El puro pensamiento está restringido por la falta de gracia, ingrata desvinculación con los sentimientos esperados.


¿Qué induce a pensar que la vida conduce a alguna parte, si el camino está cerrado irremisiblemente por la ley de las separaciones y la negación que se hace a los ofrecimientos de felicidad? Todo es inconcluso, como en ese cuadro con su extrañamiento y rigor incomunicable.


Al fin y al cabo no es nada más que un cuadro; un sitio donde me veo musitando dudas, ladrando mi propia y enajenada memoria. Pero allí, entre el blanco y el gris que lo definen, las líneas de plumilla han hecho un recorrido, no han caído de la nada, tienen cierta verosimilitud con las formas que envuelven y definen. La vida seguirá cruzando líneas, líneas juntas, líneas dispersas, líneas en pugna y en amor, toda una problemática apariencia de realidades sin precisa negociación con la certeza. Todo es como ese cuadro, un cuestionamiento múltiple, pugna para entendernos a nosotros mismos, una reticencia contra la esperanza de lograrnos en medio de las cosas y el destino.

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