ESCUDOS DE ARMAS
Rodrigo Valencia Q
Especial para Proclama del Cauca
Escudo de familia, por Rodrigo Valencia Q
La Heráldica, “Ciencia del Blasón”, o “Ciencia Heroica”, se dice que la introdujeron los cruzados en Europa, durante la Edad Media. Pero es más bien un arte que una ciencia, toda vez que se ocupa de la composición de imágenes alegóricas, simbólicas, para distinguir emblemáticamente los apellidos, ciudades o entidades de algún género, por medio de estas representaciones. “Es la Heráldica una de las ciencias auxiliares de la historia, y acaso la menos estudiada de todas (…) El conocimiento de la Heráldica es, por consiguiente, indiscutible”, dice el erudito Julio de Atienza.
Pero haciendo abstracción de tal inquietud y considerándola más lúdicamente como arte decorativa, digamos que los esmaltes (colores), yelmos, lambrequines, leones y águilas rampantes, flores de lis, y toda variedad de figuras naturales o artificiales, diseñados hasta la idealización más elegante, son algunos de los elementos usados en estas imágenes de atractiva belleza; iconografías para recordar el orgullo, la nobleza legendaria, el valor a toda prueba de antepasados audaces que probaron su fuerza y fidelidad a reyes y nobles señores; ideales que, entonces, valían más que la sangre.
Fulcanelli, erudito que indagaba continuamente en las raíces simbólicas de toda cultura antigua, hablando de lenguajes alegóricos y cabalísticos, dice en sus “Moradas Filosofales”: “Adornaba la muestra de los tenderos con jeroglíficos pintorescos y se apoderaba del blasón, cuyas reglas esotéricas y cuyo protocolo establecía (…) Junto al blasón formado por las armas de la nobleza hereditaria, se descubre otro cuyas armas son sólo parlantes y tributarias del jeroglífico…” En fin, palabras van, palabras vienen, el arte de las imágenes simbólicas ha dejado, en todo tiempo y lugar, sus improntas, como una forma de cultura entre las líneas de la historia.
En Popayán, en donde aún domina en algo la nostalgia por el pasado, acostumbrados a desempolvar historias y el gusto por los ancestros y árboles genealógicos, no es extraño ver que algunas familias distinguen algún recinto de sus casas con escudos heráldicos pintados sobre pergamino. Los ojos se solazan en ellos, se inquiere por sus significados, su semántica decorativa y el espesor del tiempo que nos separa de sus orígenes. Ya casi una costumbre perdida, con ella se rescataba la ascendencia de los probables o reales antepasados, de linajes cultos y el reclamo de alguna alcurnia que resuena tras los siglos. El maestro Luis Carlos Valencia Guevara y el caricaturista Hernando Arboleda Ayerbe fluyeron parte de su vena artística en la pintura de minuciosos escudos de armas sobre pergamino. Aquí es bueno recordar que fue el pintor Luis Carlos Valencia quien diseñó el escudo y la bandera de nuestro Departamento del Cauca, así:
El escudo: está dividido en cuatro partes o cuarteles. En la primera parte, en gules (rojo), dos espadas con las puntas hacia arriba, simbolizando el triunfo y sacrificio de nuestros próceres de la independencia, y una corona de roble con sus bellotas de oro, por ser éste uno de los árboles principales de la región, simbolizando fortaleza, honor y distinción. En el segundo cuartel, en plata (plateado), un cuerno de la abundancia con nuestros frutos, tales como café, trigo, etc. En la tercera parte, de sinople (verde), una lira de oro cruzada con una antorcha, como símbolos o semblanza cultural de la región: la cultura, la poesía y la luz del conocimiento resguardadas por la tradición. En la cuarta sección, en cielo azul, se perfila majestuoso el Volcán Puracé, con columna de humo que se eleva; y al pie, ondas azules y plateadas simbolizando nuestros ríos y el mar, fuentes hidrográficas que nacen en nuestra región. Detrás del escudo y como complemento, en forma muy usual dentro de la heráldica, la Cruz de Jerusalén, emblema de la cristiandad, que también aparece en el escudo de la ciudad de Popayán.
La bandera: dividida en tres franjas horizontales. Una superior en color verde (que en heráldica se llama sinople), simbolizando los frutos de nuestro departamento; una central, de color amarillo (que en heráldica se llama oro), simbolizando el sol y todas nuestras riquezas; y una inferior, también verde, simbolizando las llanuras y montañas de nuestro Departamento del Cauca.
En Popayán, el poético recuerdo de los caballeros aún perdura entre algunos soñadores y herederos de quijotes desaparecidos en el mito.
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