¿EPS SOBREVIVEN A LA REFORMA DE LA SALUD?

Loco-mbiano

Los columnistas corremos el riesgo de repetir las infortunadas historias. Porque la sociedad está padeciendo del más común de los síndromes postmodernos: el Alzheimer.
Los gobiernos lo saben. Y por eso han valido de la palabra democracia. Dicen que la gente puede expresarse y quejarse. Y se hacen marchas con la protección de la Esmad y van los altos consejeros a prometer que se mejorarán las cosas. De antemano saben los gobernantes que el pueblo olvida muy pronto. Y se desentienden de las promesas y anuncios.
Así ha resultado con la reforma a la Salud. Con sonrisa y desparpajo el ministro Alejandro Gaviria anunció que las EPS se acabarían en el nuevo esquema de reforma a la Salud. Sería el golpe de gracia a la fatídica Ley 100 que puso la administración de la Salud en esos antros de corrupción con puertas giratorias y despilfarro de las cotizaciones de los colombianos sacadas de sus salarios.
Pero no. Sin mayores consideraciones el Congreso acaba de aprobar la ley que convierte la Salud en un derecho fundamental, para dorar la píldora y ver qué opina el pueblo. Nada se ha hablado de EPS en ella. Por fuera el gobierno sigue hablando de las EPS como de Gestoras de salud con funciones de administradoras. O sea, que la Salud seguirá igual o peor.
Se ha hecho un cuadro que cataloga a las EPS como mejores o peores, en cuadros muy coloridos, con calificaciones de alto, medio y bajo para medir factores como el respeto al usuario, evaluación que ellos dan y de indicadores de atención*. Están varias EPS pero no todas las que son. No se mencionan algunas que han tenido en vilo a la opinión pública por malversación y desviación de los recursos que recibían del Fosiga. Ahí se ponen en el curubito unas y se descalifica a las que ya están liquidadas. El análisis está avalado por la Defensoría del pueblo (¡!).*
¿Seguiremos, entonces, en manos de mandaderos de congresistas, diputados y concejales y otras perlas, los maniatados cotizantes? Se ha dicho que los recursos tendrán carácter privado y ya no serán públicos. Se está pensando en que se acabe el nombre de POS para los medicamentos, pero que los enfermos tengan que colaborar con sus ahorros para las medicinas y cirugías más caras. O sea, que el remedio va a ser peor que la enfermedad de antes.
Esto de la reforma a la Salud se está dilatando para que el pueblo se canse de ver tanta papa caliente que pasa de mano en mano y se olvide. El congreso se reunirá, votará la ley de la cacareada reforma y seguiremos viendo filas en varias ventanillas, esperas, y zasss, el mazazo del copago cuando venga una operación costosa o cuando el médico en su autonomía nos recete un remedio sugerido por el vendedor de la farmacéutica.
Pobre Salud, pobre pueblo, pobre bolsillo del asalariado. Porque, eso sí, nuestros altos funcionarios tienen la Salud a su servicio con solo mover un dedo.
06-07-13 11:50 a.m.
*http://www.defensoria.org.co/red/?_item=0301&_secc=03&ts=2&n=1695



