Empresarios maquinan gobierno 2026-2030


Empresarios maquinan gobierno 2026-2030 / A 14 meses de las elecciones presidenciales, Colombia se enfrenta a una encrucijada. Además del susto que ha causado la posible Consulta Popular anunciada por el presidente Petro, por sus imprevisibles resultados, se suma el alistamiento de precandidatos a sucederlo el año entrante.
Al respecto, desde el año pasado, los precandidatos (de la Derecha) iniciaron una peregrinación en busca del beneplácito de los grandes grupos económicos del país, por lo cual el panorama pre-electoral se perfila no como una contienda de ideas al servicio del pueblo, sino como una subasta de intereses privados.
Germán Vargas Lleras, Claudia López, Miguel Uribe, Vicky Dávila, Sergio Fajardo y otros que aspiran a ser «El que diga Uribe», están en un verdadero pulso por su capacidad para seducir a los dueños del poder económico.
Han presentado sus propuestas ante un exclusivo círculo de poder compuesto por Manuel Santiago Mejía (Grupo Corbeta), Jaime y Gabriel Gilinski (Grupo Nutresa y Banco GNB Sudameris), Fuad Char (Grupo Empresarial Olímpica), Pedro Miguel Echavarría y María Lorena Gutiérrez (Grupo Aval).
El mensaje es claro: las propuestas de gobierno deben pasar primero por el filtro de los “cacaos” antes de ser presentadas a la ciudadanía, lo que, en la práctica, significa que el principio de representación se ve comprometido.
Todavía recuerdo que, el año pasado, los empresarios declararon en La W, vía Julio Sánchez Cristo, que están buscando su propio «Nayib Bukele» para 2026, un líder joven y afín a sus intereses para que sea el próximo gobernante de este país.
Obviamente, esto revela una preocupante tendencia, porque la democracia se diluye cuando los financiadores deciden quién debe gobernar.
La legitimidad se desvanece, y la representatividad se reduce a una mera formalidad. La concentración del poder en manos de unos pocos amenaza con socavar los cimientos de la democracia.
Pero aún más preocupante será el papel de los medios masivos que son de estos mismos grupos económicos. Como lo han demostrado, limitan el debate público, reducen la calidad de la información y restringen la participación ciudadana.
En este contexto, la responsabilidad de los electores frente a las próximas elecciones es más crucial que nunca. Debemos exigir transparencia en el financiamiento de campañas, participación activa en la formulación de políticas y un compromiso real con el interés general. Solo así podremos evitar que el próximo gobierno sea, no el de los colombianos, sino uno excluyente de empresarios.
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