¿Elecciones en Paz?


Foto: Razón Pública
¿Elecciones en Paz?

Con el avance en las negociaciones de paz con el ELN y el reciente inicio en el municipio de Suárez del proceso con las disidencias de las FARC en el departamento del Cauca, candidatos de diferentes partidos esperan que mejoren condiciones para adelantar sus campañas hasta la penúltima semana de octubre.
La actual campaña electoral de candidatos a las alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas departamentales, al igual que sucedió en elecciones pasadas, ha sido limitada en el Cauca, Nariño, Putumayo, Antioquia, Arauca, Norte de Santander, entre otras regiones, debido al recrudecimiento de enfrentamientos entre las guerrillas por consolidarse en municipios donde han sido fuertes y apoderarse de territorios que estaban en relativa calma, y no eran controlados por ellos, sobre todo, después de la desmovilización de las FARC. EP, como sucede en municipios del nororiente caucano.
Algunos candidatos han sido amenazados si visitan municipios con dominio territorial de grupos armados, como lo denunció desde el corregimiento de Santa Leticia, José Andrade Molano, candidato a la alcaldía de Puracé, por el partido Fuerza de la Paz, a quien después de hurtarle el vehículo en que se movilizaba lo amenazaron de muerte si continuaba con su campaña.
El cese al fuego anunciado por el gobierno nacional el 31 de diciembre, de 2022, como gesto de buena voluntad para iniciar procesos de paz con los grupos armados, sirvió de pistoletazo de partida para que con “todos los fierros” se enfrentaran entre ellos, las disidencias de las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y otras bandas, en su carrera por extender y consolidar sus áreas de influencia, en varios departamentos del país.
En el departamento del Cauca, fuera de Corinto, Miranda, Toribio y Caloto, la situación se agudizó en áreas rurales de los municipios de Santander de Quilichao, Jambaló, Caldono, Silvia, Puracé, Inzá y Páez; con la población campesina e indígena en medio del fuego cruzado y con el asesinato de dirigentes que buscaban alejar de sus territorios a los grupos armados, los cultivos de coca, marihuana y amapola, la minería ilegal, la extorsión y el reclutamiento de menores, sus principales fuentes de financiación.
Ante la política de zanahoria ofrecida por el Gobierno Nacional para invitarlos a negociar, los grupos guerrilleros no habían vuelto a atacar a las Fuerzas Armadas del gobierno, pero, ante el recrudecimiento de acciones violentas de cuadrillas y comandos de las disidencias de las FARC, atacando patrullas, policías y soldados aislados, y colocando bombas cerca a cuarteles y secuestrando uniformados, en vísperas de formalizar negociaciones con delegados del gobierno encabezados por el director de INDEPAZ, Camilo González Posso, las Fuerzas Armadas se vieron obligadas a emprender contundentes ofensivas en el suroccidente del Cauca, municipio de Argelia, para quitarles “santuarios” a la guerrilla, como los nueve campamentos que habían instalado en San Juan del Micay, que fueron recuperados por el Ejército nacional, después de encarnizados combates y combinación de ataques por tierra y aire.
Lo cierto, es que candidatos de todos los partidos, esperan que como gestos de real voluntad de paz y buscando consolidar y hacer creíbles sus intenciones de llegar a acuerdos con el gobierno nacional, los guerrilleros del ELN y las disidencias de las FARC, cesen sus amenazas contra los candidatos que no son de sus preferencias y en las siete semanas que faltan para las elecciones, garanticen la libre movilización y organización de reuniones por parte de todos, en territorios hasta ahora vedados.
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