Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 1 de octubre de 2026
viernes 1 mayo, 2020 a las 10:45 am

EL VIRUS

El-Virus
EL VIRUS
Imagen de referencia: https://www.lavanguardia.com/

EL VIRUS

EL VIRUS

   El virus siempre estaba. Escondido, nuestro interior albergaba su máscara mientras tranquilamente rasgábamos lo sagrado de la vida con reyertas de odio, competencia y celos, con nuestro deseo de supremacía individualista sobre los demás. No quiero al otro, no debe ocupar mi posición. Mi bandera ya tomó posesión de este puesto, no hay lugar para él. Porque soy el mejor, soy el único con derechos aquí, los demás… retírense. Y entonces nos matamos desde el corazón; hago mi propia vida a costa del prójimo que nunca ha sido próximo; mi lugar en el mundo debe ser único, inviolable, distinguido únicamente bajo mi nombre, santo y seña. Y entonces el mundo es pequeñito desde mi trinchera, pero amplio en odio y maravillas que separan a unos de los otros. Y mientras tanto, se derrumban todas las esquinas del orbe, y yo me escondo afilando mis garras y escudos; me protejo; esta parcela no le pertenece a nadie más, sus riquezas son solamente mías, ¡apártense todos! Por eso el aislamiento, la canción calamitosa, la libertad encerrada, la distancia obligatoria entre uno y otro, la máscara para salvaguardar nuestra individualidad, los decretos en fila y el mundo de los otros a distancia.

   El virus ya estaba. Era la máscara que ocultaba nuestra prepotencia (¿acaso hemos reconocido nunca al otro?), la fealdad atrincherada en sofisticaciones y falsos valores, lo vulnerable de una vida infectada por las manchas de una civilización viciada por lo material, lo deleznable y los absurdos monopolios afincados aquí y allá para el grotesco Imperio de la gloria y utilidad personal.

   Nos duele el virus pero ya estaba; solo que ahora es tiempo de cosecha y la semilla no ha sido buena. Hemos ahumado el mundo, hemos contagiado el mundo con la gran civilización, y nunca antes esta Babel nos había mostrado la inutilidad de nuestras lenguas para el entendimiento mutuo, nunca una inmensa estepa de espejos rotos y punzantes nos había devuelto nuestra imagen herida en lo físico, en lo moral, y en algo tan necesario y urgente para cada uno de nosotros: el resto de precaria vida que nos queda sobre la tierra.

                  **RVQ**

*******************************

Otras publicaciones de este autor:

EL VIRUS

Articulos relacionados

miércoles 30 septiembre, 2026 a las 5:10 pm

Sotará prepara comunidades para enfrentar incendios forestales

miércoles 30 septiembre, 2026 a las 4:57 pm

La paz no se puede decretar