
A muy pocas personas les importa que el río abastece de agua a todas las comunidades que habitan la “Tierra de Oro”. Así mismo, a muy pocas personas les importa que la piscina municipal es utilizada por decenas de bañistas que llegan en busca de recreación y sano esparcimiento, para meter sus vehículos (carros y motos) a las aguas del río para convertirlo en lavadero.


También a este sitio emblemático de Santander de Quilichao por su histórico Samán, por su piscina municipal, por ser donde reposa la estatua del prócer libertador Simón Bolívar, por ser el parque infantil donde toda la familia comparte momentos de alegría y unión, es un sitio que debe ser respetado y valorado por toda la comunidad, que en los últimos días ha velado por su mantenimiento y recuperación, tratando de fomentar el civismo y el amor por lo nuestro, pintando pisos y murales, limpiando los andenes, recuperando plantas y árboles, entre otras labores que deberían despertar esa voluntad de hacer bien las cosas, propendiendo por mejorar nuestro entorno.

Así las cosas, vemos que nunca faltan los otros, sí, los otros que no sienten ese civismo, los otros que no cuidan los recursos naturales, los otros que les importa nada si esta tierra progresa o no. Esos que con sus actos demuestran su cultura, como por ejemplo, venir a introducir sus vehículos a la mitad del río Quilichao para lavarlos y desengrasarlos, también cuando en horas de la madrugada vienen a lavar papa, frutas, hortalizas y demás para contaminar directa o indirectamente las aguas que nos abastecen a todos los que habitamos esta tierra.

Todavía nos seguimos preguntando, ¿quién es la autoridad competente para estos casos? ¿sí existe una autoridad ambiental que vele por los recursos naturales de nuestro municipio? ¿existe alguna multa, comparendo o algo que ponga en cintura a quienes atentan contra el río? ¿parecen preguntas sin respuesta, verdad, o no?
No puede ser que unos pocos intenten fomentar la cultura y el civismo, mientras otros continúan haciendo y deshaciendo «como Pedro por su casa”, contaminando las aguas de nuestro vital río, el río Quilichao.