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Sábado, 10 de octubre de 2026
lunes 4 abril, 2011 a las 9:10 pm

El riesgo de hacer Política

Por: Luís Barrera
De cara a los próximos comicios electorales de Octubre, para muchos, la verdadera amenaza a la política no está en sus reglas e instituciones electorales, sino en la posibilidad de que sea asediada por el crimen organizado y el sabotaje de los violentos.
Esta seria advertencia la ha proporcionado las propias autoridades, quienes aseguran que bandas de ex paramilitares y narcotraficantes buscan apoderarse de alcaldías estratégicas en las elecciones de octubre en Colombia, a través de testaferros que les permitan controlar dineros públicos y rutas del narcotráfico, alerta que evidenciaron el gobierno y algunas ONG.
Como política es todo aquello que concierne a la convivencia: cómo nos organizamos para vivir juntos y, a ser posible, en paz. En este sentido, todos somos seres políticos, todos tenemos el derecho y la responsabilidad de participar en la decisión de cómo tolerar en la diferencia en comunidad. La construcción de una sociedad más humana es una tarea de todos los ciudadanos sin excepción.
Hacemos desde estas páginas de PROCLAMA un llamado a todos -y a nosotros, los primeros- para intentar recuperar un lenguaje que nos sirva para entendernos, un lenguaje despojado de violencia, que se sustente en los hechos y no en los juicios personales, un lenguaje riguroso y basado en la buena fe, que sirva para trabajar juntos, aunque sea desde distintas ideas, por un Cauca y una Colombia mejor.
Esto hace que la política se parezca mucho más a una partida de ajedrez que a un juego de ruleta rusa. En la ruleta rusa, el riesgo de jugar presupone la ignorancia de la exacta ubicación de la bala y el acto de gatillar puede producir dos – y sólo dos – resultados consecuenciales posibles e inmediatos: se gana (el arma no se dispara) o se pierde (el arma se dispara).
En el ajedrez, todas las piezas están sobre el tablero; no hay piezas ni amenazas ocultas y las consecuencias de mover una pieza sobre el tablero pueden ser, por regla general, múltiples. Sólo en situaciones muy especiales – generalmente hacia el final de la partida cuando la relación de Poder ya está definida – es posible que una sola jugada decida el resultado.
El riego de hacer política ante tantas ingerencias perversas por el poder se ha puesto en evidencia y así como el Ministro del Interior y de Justicia Germán Vargas Lleras ha advertido de cómo de cara al proceso electoral de octubre estas bandas buscan hacerse a alcaldías y gobernaciones. Buscan capturar regalías petroleras, el dinero de la salud, la minería ilegal y los corredores estratégicos para el narcotráfico.
Para los políticos esta recomendación es exponencialmente válida. Los riesgos del médico los asume una sola persona: su paciente. Los del abogado los asume el cliente o la sociedad representada. Los del empresario los asume todo el personal de la empresa. Pero los riesgos del político los asumimos – queriéndolo o no queriendo – todas las millones de personas que vivimos en un país. Y, la verdad sea dicha: hay pocas actividades, con tanta responsabilidad, en dónde, como en la política habitual, se sabe tan poco del riesgo y de la manera correcta de manejarlo.
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