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Viernes, 16 de octubre de 2026

El problema es que el negro Obama ya decidió intervenir Siria

Luis Barrera
Luis Barrera
Por: Luís Barrera
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Aún muchos no entendemos porque razón quien recibió el premio Nóbel de la Paz decide intervenir en un Estado para supuestamente “castigar” un gobierno que ha usado criminalmente armas químicas causando más de mil muertes inocentes de su propio pueblo.

Los aliados y opositores de Bachar el Asad en Oriente Próximo han tomado ya posiciones y se preparan ante las consecuencias de un inminente ataque de Estados Unidos contra el régimen. De momento, quien más ha sufrido la expansión del conflicto ha sido Líbano, con diversos ataques en los meses recientes contra objetivos suníes y chiíes.

El grupo que controla su Gobierno, Hezbolá, ha luchado por El Asad en suelo sirio, y ha convertido a su país en escenario secundario del conflicto. Quien más comprometido se ve, sin embargo, por las posibles represalias del acorralado régimen es Jordania, aliado de Estados Unidos como lo son Turquía e Israel, pero que no cuenta con el respaldo de la Alianza Atlántica del primero o los sofisticados sistemas de protección del segundo.

Desafortunadamente vivimos en un tiempo caracterizado por la indolencia, la pasividad, la indiferencia y, sobre todo, por una pavorosa ausencia de ideología y amor al prójimo que implica perdón y reconciliación

En la guerra siempre gana el mismo ejército, el de la muerte. La guerra civil en Siria ha dejado, hasta el momento, más de 110 000 muertos, de los cuales 40 000 son víctimas civiles; ha dejado a más de 4’000.000 de refugiados y a la mayoría de las ciudades con una gran devastación. La guerra siria ha elevado el número de desplazados a escala mundial a su máximo nivel en los últimos 18 años. La guerra sólo comprueba una cosa: que el ser humano sigue siendo un inhumano.

Ambos bandos del conflicto han sido acusados desde diversas organizaciones y gobiernos de cometer crímenes de guerra y graves violaciones de los derechos humanos. Como queriendo demostrar que la guerra, es el placer más grande de los individuos enfermos de sí mismos.

Al fondo está El Asad, un dictador, un tirano, un asesino en serie que resultaría el único beneficiario de una no intervención, pero la suerte está echada, nuestro Papa Francisco convocó a orar en vigilia por el cese a este conflicto, pero el problema ahora es que el negro Obama ya decidió  intervenir Siria, olvidándose que en una guerra siempre se perderá más de lo que se ganará y que al final comprar una guerra nos demuestra quién es el más fuerte pero no el más inteligente.

En el mundo se multiplican las voces que se oponen, sin condiciones, sin fisuras, sin asumir la menor probabilidad de error, a la intervención en Siria. Sé que lo hacen con la mejor intención, que ruegan por la paz igual que el Papa, que se oponen a la guerra por principio, igual que la mayoría de colombianos que queremos la paz para nuestro país y el mundo entero.

El conflicto entre el Gobierno sirio y los opositores al presidente Bashar al Assad se desató desde marzo de 2011. Las revueltas sirias comenzaron como protestas pacíficas pero no tardaron en teñirse de sangre.

Las autoridades acusan a las fuerzas externas de apoyar con armamento y financiación a grupos terroristas, mientras la oposición denuncia que el Ejército de Al Assad mata a civiles. A raíz de un ataque con gas tóxico ocurrido el pasado 21 de agosto de 2013, que los países de occidente han atribuido a las fuerzas gubernamentales, y que Al Assad niega haber autorizado, lo que era una serie de rumores sobre un posible ataque liderado por EE.UU. contra territorio sirio hoy es una realidad que tiene preocupado al mundo entero.

El obvio nerviosismo es tal que ya algunos están hablando de la “chispa” para iniciar un conflicto bélico de mayor envergadura dados los intereses que se juegan tras el negocio de la guerra, pareciera que Obama quiere demostrarle al mundo que guerra es la imposición de un poder que quiere obtener gloria, sin importar quienes mueran.

Habría que recordarles al negro Obama y a sus aliados que la guerra apesta, porque morir apesta. No creo que nadie jamás en toda la historia haya tenido una razón lo suficientemente grande para mandar a nadie a morir. Por eso desde PROCLAMA nos unimos al llamado del Papa quien pide paz en Siria: «La guerra siempre es una derrota» ha dicho el papa Francisco y volvió a realizar un llamado a frenar la violencia en dicho país, enfatizando que «guerra contra el mal significa decir no a la violencia y no al comercio de armas».

Razón tenía nuestro Nóbel Gabriel García Márquez que sostiene: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas”, por ello quizá también, los colombianos nos estamos dando cuenta después de más de cinco décadas peleando pendejamente entre nosotros, que la guerra es la tontería más grande de la humanidad…