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Domingo, 11 de octubre de 2026

El ‘Momo’, el futuro, la pobreza, y yo

Momo Romero
Nestor Raul Charrupi Jimenez - blog
Por Néstor Raúl Charrupí Jiménez

(N.D. El Momo Romero perdió el título mundial de Supergallo de la FIB, la noche del sábado, en la ciudad estadounidense de Atlantic City. En seis asaltos, el pegador español Francisco Kiko Martínez acabó con los planes del vallecaucano y lo derrotó por nocaut.)

Me ha dolido, quizás igual o más que al Momo, su derrota por nocaut técnico en el sexto asalto, en la pelea por el título en el día de hoy. Siempre pretendo ser objetivo, pero la verdad, en ocasiones no lo soy, entre otras, porque quiero al Momo y presumo de saber del tema.

La posibilidad de salir de la pobreza por medio de los puños es el anhelo de todo boxeador, máxime por las condiciones sociales en que vive la familia del Momo en la ciudad de Cali, un sitio deprimido, con dos hermanos asesinados en ese círculo infernal de hambre miseria y muerte, donde el mismo Momo ha estado cerca de esta en varias ocasiones, de las que ha salido ileso pero atracado.

Creí, y sigo creyendo aun, que el Momo puede derrotar la pobreza, así sea despistándola por unos cuantos años, ojala la noquee de por vida y no se cumpla en él, ese designio maldito, la predestinación prevista por San Agustín, el cual parece irresoluto en los más pobres.

Momo Romero
Foto de: www.elcolombiano.com

No se necesita ser un lego en la materia, para adivinar que el Momo Romero es el mejor boxeador en la actualidad de Colombia; pero se trata de un muchacho flaco, alto para su categoría, y desde luego, con poca contundencia en la pegada, pero el boxeo no solo es pegada: es estilo, elegancia, rapidez, figura y a Romero le sobran todas esa cualidades. El Momo asesta a cualquier boxeador de su peso ocho golpes, contra uno de su adversario, en menos de 10 segundos, con esta velocidad se gana, sobradamente, por puntos cualquier pelea.

Pero aquí en Colombia le han dado por apodarlo el hombre de los puños de hierro…, lo cual es mentira, y el muchacho se ha comido el cuento, solo tiene 26 años y ese autoengaño fue el principio y fin de su derrota en el día de hoy; una pelea que se mostraba cómoda, simplemente boxeando, retrocediendo, jabeando y bailando, terminó de una manera insólita, el estilista cambiando golpes con el fajador, o burdo, le dio por quedarse parado y a golpe tirado golpe contestado. Y el español aprovechó este papayaso y le rompió la ceja, aumentando en Momo su propio desconcierto, hasta que el árbitro paró la pelea. A quien orienta la forma de boxear en el cuadrilátero se le llama esquina, se presume que desde ahí se dan los mejores consejos para el boxeador y los consejos de esta esquina, si es que acaso se llegaron a dar, dejan mucho, pero mucho, que desear.

Quiero el regreso de Momo, pero lo quiero primero entrenando bajo la tutoría y dirección de manejadores norteamericanos, los cuales tomaron al Rocky Valdés en cuatro años en un gimnasio lo pulieron y ustedes vieron la calidad de boxeador que fue Rocky.

Momo, si usted quiere derrotar efectivamente la pobreza, no vuelva a cometer errores tan obvios… Coloque en la esquina alguien que sepa, pero, por sobretodo, que usted le haga caso.