EL HOMUS POLITICUS


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De acuerdo a su actuación política, considero que nuestra sociedad se puede clasificar en cinco grupos: Me explico:
1) Los Proxenetas Opresores: Son los politiqueros.
2) Los Oprimidos: Es la mayoría de la población y la de más presencia en las urnas; su denominador común es la pobreza y la precaria educación; su vida los ha hecho interiorizar que su suerte está echada y que así como nacieron pobres morirán de la misma manera. Por ser los más necesitados y numerosos, son el objetivo principal de Los Proxenetas Opresores quienes sólo los visibilizan en épocas de elecciones. Ellos que no tienen esperanza y que están cansados de engaños, desafortunadamente contribuyen a encarecer el ejercicio de la política pues solo votan siempre y cuando el político de turno les llegue de una manera tangible para su comunidad o el día de elecciones.
3) Los Soberbios: Generalmente son gente que tiene prosperidad económica a través del comercio o del ejercicio de sus profesiones, pero que por su ignorancia o egoísmo no tienen el menor interés en participar políticamente pues sacan pecho diciendo que todo lo han hecho gracias a su esfuerzo, asunto que da grima por la simpleza del argumento, pues desconocen que sólo por la existencia de una organización llamada Estado es como pudieron estudiar o realizar su actividad económica.
4) La Clase Meretriz: Es la población que vota sin entusiasmo pero que participa activamente. Su motivación principal es la conservación de un puesto de trabajo o la posibilidad de un contrato. Es gente que sabe que actúa mal pero que se auto-valida moralmente argumentando su lucha por el porvenir de su familia, pero en el fondo saben que son cómplices de una continuidad que los agobia.
Y finalmente, Los Cívicos, que son personas quienes tienen claro que es a través de las transformaciones del Estado como se pueden lograr los ideales que cada uno tiene. Es gente que permanentemente impacta en positivo al resto de la sociedad en el ejercicio de su quehacer. Su actuación política corresponde a la opinión que tienen. Su voto es escaso y volátil por lo independiente, pero es inmensamente constructivo.
Por lo anterior, me preocupa que dentro de este grupo se esté promoviendo el voto en blanco debido a lo inocuo que es en las elecciones parlamentarias que se avecinan. Las razones son: No hay un grupo de opinión fuerte promoviéndolo y su efecto según la ley, se daría si se presentase la mayoría absoluta, es decir el 50% más 1 de los votos válidos. Pero la principal, es que no es justo que nuestra sociedad no le dé la oportunidad de ser elegidas a personas de todos los partidos con una buena trayectoria, que quieren honradamente participar, que tienen compromiso y que tienen el ideal de llegar al Congreso a mejorar las condiciones a sus conciudadanos. Por ejemplo ¿Por qué no apoyar al joven militante de la Alianza Verde Luis Gabriel Chica cuando ha demostrado un compromiso serio con el Cauca?
Los colombianos somos proclives a poner todo en blanco y negro; creímos por ejemplo que la política se moralizaría quitando los auxilios parlamentarios o revocando el Congreso en el 91, sin embargo considero que nada cambiará mientras que no logremos interiorizarnos como sujetos sociales y políticos, y asumamos nuestra responsabilidad. El voto en blanco no es la salida.
Coletilla: Todos sabemos que es importante que haya numerosos y buenos candidatos a la Presidencia. El día de las elecciones (9 de marzo), todo el mundo tiene el derecho a pedir el tarjetón de la consulta Verde y escoger entre Peñalosa, Sudarsky y Romero.



