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sábado 11 enero, 2014 a las 11:13 pm

El Guachené de mis sueños

Niños Guachene
Cipriano Mina 3
Por Cipriano Mina

En ediciones anteriores de Proclama escribí algunos apartes de mi biografía y manifestaba mi complacencia por el avance significativo que tiene el municipio de Guachené, especialmente en infraestructura y educación, cosa que me enorgullece, pues ha sido uno de mis deseos ver a mi pueblo y a mis gentes explorando un norte promisorio hasta lograr encontrar un desarrollo equitativo e incluyente.

El desarrollo de este municipio sigue cabalgando de manera vertiginosa pues hoy ya podemos mostrar muy buenos atractivos, calles pavimentadas, el parque en remodelación, un extraordinario Centro de Convivencia, un fortificado edificio para la Policía y lo más importante, la construcción del Centro Administrativo Municipal, obras que indiscutiblemente sientan las bases que clarifican el porqué de nuestra municipalidad.

Por eso, no me cansaré de repetir lo que dije en mi intervención en esa fecha memorable cuando el gobernador del Cauca, Juan José Cháux, nos entregaba el decreto N°0653 de 19 de diciembre de 2006 por medio del cual creó este municipio; bastante emocionado decía: ‘el Guachené que vislumbro está hecho más de porvenir que de pretérito’ y sintetizaba que en este ente territorial son más las voluntades de forjar un futuro promisorio que resignarnos a vivir de la historia; decía esto refiriéndome a lo que algunas personas residentes en la cabecera del municipio de Caloto manifestaban, que no era posible la creación del municipio de Guachené porque Caloto, al igual que Cali y otros municipios hacen parte de las Ciudades Confederadas, queriendo justificar que la historia prevalece ante la evolución de los pueblos e invitaba a toda la comunidad de este municipio a que nos embarcáramos en la aventura de conquistar el mañana que las gentes añoran, pero con compromiso firme, sin odio, sin exclusión y desde luego propiciando el desarme espiritual porque con ello lograríamos el desarme físico, instrumento indispensable para lograr la paz y la prosperidad de los pueblos.

Considero haber acertado en este concepto, porque nuestra Constitución Política expresa que Colombia es un Estado Social de Derecho, lo cual hace relación con la forma de organización política pues conlleva a hacer uso de los derechos fundamentales consagrados en nuestra carta magna, con el propósito de propender por combatir las penurias económicas o sociales y las desventajas existentes en los diversos sectores de la población colombiana, buscando un equilibrio social; por eso considero que quienes nos embarcamos en este proyecto de la municipalidad no nos equivocamos pues lo hicimos pensando en el desarrollo de nuestra colectividad y por supuesto, basados en la normatividad consignada en las leyes 136, 134 de 1994 y 617 de 2000, que estructuran y reglamentan estos derechos.

Las sociedades modernas buscan actualmente los mejores medios para transitar hacia un modelo de organización política que permita articular una democracia más real, más participativa y obviamente, más representativa, que involucre a toda la sociedad para aprovechar las virtudes que le asisten a los diversos sectores de la comunidad, incorporarlos y articularlos, porque si en verdad todos no servimos para todo, lo cierto es que todos servimos para algo, y es allí donde debemos aprovechar las ventajas que resultan de una verdadera participación ciudadana que ponga en práctica el esquema “democracia participativa”, lo cual implica para los gobernantes el deber de promover y facilitar la consecución de una democracia real e incluyente.

Me parece indispensable que nuestros parlamentarios creen leyes que generen estímulos para los sectores más marginados de la población colombiana, en especial para el sector  campesino, para la agro-industria, ya que este es el sector fundamental de la vida humana, que produce la subsistencia de los pueblos.

En lo que concierne al municipio de Guachené, tengo que decir que nos sentimos orgullosos por los logros obtenidos en esta administración.

Guachené se lució en el evento de celebración del séptimo año de municipalidad. Nosotros: Arley Cajiao, Alirio Lucumí, Arlex Abonía, Jair Valencia, Neisair Ramos, Arbey Aponza, Cipriano Mina, y el mismo alcalde como integrante del comité promotor de la municipalidad, debemos sentirnos orgullosos por haber acertado en este  proyecto. Gracias alcalde, por otorgarnos la medalla de reconocimiento al mérito, de igual manera, damos las gracias a Dios y a toda la comunidad que apoyó con su voto la consulta popular. Si bien es cierto que algunos concejales y otras administraciones no han valorado nuestro esfuerzo, la verdad es que hoy podemos decir que sí valió la pena habernos embarcado en este proyecto.

A la juventud: son ustedes el futuro de Colombia; les corresponde asumir la responsabilidad de propiciar y proponer modelos de convivencia pacífica. A esos jóvenes y señoritas que tal vez por falta de formación se empeñan en el desorden, quiero darles un mensaje: No vale la pena gastar la juventud, que es la mejor época de todo ser humano, con la vida en vilo asechando constantemente por riesgos y peligros cuando al lado de cada joven están sus padres o un adulto, listo para dar un consejo indicándoles las mejores maneras de lograr un futuro promisorio.

La PAZ debe ser compromiso de todos, la paz debe ser el resultado de la inclusión social, la inclusión social genera cordialidad y confianza y la concordia se traduce en paz, fundamento indispensable de la prosperidad colectiva.

Al alcalde, que solo le quedan dos retos: conquistar la unidad socio-política de los habitantes  del municipio y coadyuvar en la escogencia de su sucesor en la alcaldía, quien debe ser una persona comprometida con el pueblo, sin sectarismo, sin egoísmo y dispuesta a asumir la responsabilidad de construir sobre lo construido, por que… Guachené debe seguir cabalgando en unidad hacia un mismo objetivo: “primero la gente”.

De igual manera, debo decirle al pueblo guacheneseño que aunque falta mucho tiempo para elegir el nuevo alcalde, nos queda a todos el sagrado compromiso de elegir bien porque el rumbo de Guachené no puede desviarse.

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