El fuego sagrado y el Kapú en la Cumbre Nasa


- Antes de recibir cualquier aplauso, antes de subir a cualquier tarima y antes de sostener el símbolo en las manos, hubo que pasar por el fuego.
- En la vereda El Pital, epicentro de la resistencia en Caldono, el aire huele a plantas frescas y a humo de leña.
Por: Redacción Proclama del Pacífico Lugar
Territorio Ancestral Sa’t Tama Kiwe, Caldono, Cauca.

Los periodistas que llegamos a la Primera Cumbre de Autoridades Ancestrales de la Nación Nasa no fuimos recibidos con protocolos de oficina, sino con una invitación a la Tulpa (Ipx Ka’th). Allí, frente a los mayores espirituales, fuimos «armonizados».
Para el mundo occidental, ser armonizado podría parecer una simple limpieza o una bendición, pero en la cosmovisión Nasa, la armonización es un acto de reajuste cósmico. Significa limpiar el cuerpo y el espíritu de las «desarmonías», de las cargas negativas, del miedo y del «sucio» (ptanz) que se acumula en el trajín diario.
En El Pital, ser armonizado significó que las autoridades indígenas nos dieron permiso espiritual para estar allí, abriendo el camino para que nuestra palabra y nuestra escucha estuvieran alineadas con la Uma Kiwe (Madre Tierra). Solo estando «limpios» y en equilibrio, se puede recibir una responsabilidad mayor.
El Kapú: un reconocimiento y un compromiso

Llegó el momento del reconocimiento. Lo que las autoridades del territorio Sa’t Tama Kiwe entregaron a medios como Proclama del Pacífico, y a colegas como Hollman Morris y William Parra(RTVC), fue el Kapú.
El kapú, es un cuerno ancestral usado para orientar y comunicar. Un símbolo que representa el llamado colectivo, la protección y la fuerza del territorio. Inclusive, se ha creído que el sonido del instrumento tiene capacidad de comunicar mensajes a los espíritus.
La autoridad ancestral de la Nación Nasa resumió su significado con una frase que resonó más fuerte que los parlantes: «En el Cauca, comunicar también significa proteger la memoria, la vida y la dignidad de los pueblos».

Para nosotros, en Proclama del Pacífico, recibir el Kapú después de haber sido armonizados frente al fuego sagrado, significa que el símbolo no es un trofeo ni un “premio de prensa”. Es una forma de decir: “te reconocemos, pero también te vinculamos”, “no solo te agradecemos lo que has hecho, sino que te consideramos parte de este tejido”.

Recibieron el Kapú medios y comunicadores que han caminado el Cauca y que han acompañado procesos indígenas y comunitarios en tiempos de guerra, estigmatización y silencio, entre ellos: David Luna, Gilberto Parra, Gloria Inés Horduhy, Óscar Medina, Alfonso Luna Geller, Leonel Vásquez, Holmann Morris y William Parra.



