El Corazón de la Virgen de los Dolores


Fotos: tomadas de Semana Santa Popayán
El Corazón de la Virgen de los Dolores
Por: Leidy Capote López
Sin duda Popayán es uno de los destinos turísticos preferidos para pasar Semana Santa, uno de sus atractivos son las procesiones que, además de estar compuestas por hermosas historias religiosas representan una tradición importante en la vida de los católicos.
Proclama Cauca y Valle quiso conocer la historia que rodea la procesión denominada Nuestra Señora de los Dolores, la cual radica en la época de la colonia con el General José María Obando, ex presidente de Colombia.

“Esta procesión tiene una importancia relevante, en este día volvemos a recordar esos dolores que la Virgen María llevó en su vida, pero también son los dolores que tiene nuestro departamento del Cauca con una cantidad de jóvenes y niños que tienen que pasar cantidad de dificultades, por eso la procesión de hoy más que salir solamente a cumplir con una tradición que se lleva cada año, es salir de nuevo a orar por todas las necesidades que tenemos”, indicó Javier Humberto Porras, Párroco de la iglesia San Agustín, en Popayán.
De esta manera, la procesión tiene como imagen principal a la Virgen María en el momento de dolor cuando muere su hijo, con una característica principal y es que posee un corazón atravesado por una daga, siendo este la representación del dolor.
En ese sentido, según cuenta José Córdoba, síndico y carguero del paso “La Virgen de los Dolores”, uno de los siete dolores de la Santísima Virgen fue la profecía de Simeón, de ahí viene la alegoría del corazón atravesado por una daga.

Esta procesión está acompañada con flores blancas en todas las imágenes, su significado es la pureza de la Virgen María, que también hace alusión al momento cumbre que lleva a los católicos a recordar la pasión y muerte de Jesucristo, pero principalmente la resurrección.
“Nosotros celebramos la vida, teniendo en cuenta que siempre hay una esperanza la cual queremos transmitirle a todos a través de esta procesión, donde esos momentos difíciles que cada uno de nosotros vivimos pasan. Esa es la esperanza que nos muestra la Santísima Virgen María; un rostro triste, pero no un rostro desesperado”, resaltó el padre Javier Humberto Porras.

Una de las historias que se escuchan sobre este importante paso de la Virgen María y todo lo que a ella la compone en su decoración; la daga y el corazón, se dan en un momento en el que un personaje religioso llega a la ciudad de Popayán, él creía que ya había llegado a su destino que era Lima, Perú, venía de un recorrido muy largo y cuando llega a Popayán se pone de rodillas ante la Virgen María dando gracias porque había llegado a la meta que se había trazado, pero no se había dado cuenta que no estaba en Lima, sino en Popayán. Después, en gratitud a la Virgen María le da el corazón y la daga, convirtiéndose en un gran recuerdo de esa época.
Por otro lado, el síndico y carguero José Córdoba, recordó una historia que tiene que ver con la época de la colonia, con los próceres, el General José María Obando, expresidente de Colombia, quien también fue carguero de la Virgen. El 13 de abril de 1840 en la llamada Guerra de los Conventos, Obando y su lugarteniente el General Sarria, venían del Patía, se cambiaban, soltaban sus armas, sus uniformes, se vestían con el túnico y entraban a cargar en el Paso de la Santísima Virgen María.

“En esa época cargaban con el rostro cubierto con el capirote y la historia cuenta que cuando estaban terminando la procesión fueron a aprehenderlos y ellos ya estaban preparados para salir antes de que se terminara el recorrido procesional, por lo que dan un santo y seña que es: pichón, pichón, pichón para que entraran a relevarlos otros dos cargueros vestidos de la misma forma con la cara tapada. Ahí es donde nacen los Pichoneros de la Semana Santa de Popayán”, relata Córdoba.
Por su parte, José David Solano, Carguero de la procesión “Nuestra Señora de los Dolores” recalcó que, las procesiones significan una incalculable devoción, mencionó que se trata de una tradición que se ha encargado de inculcar en sus hijos y siempre pone algo en penitencia, algún ofrecimiento, pagar algo de corazón.

Así mismo, las sahumadoras que acompañan cada paso de las procesiones de la Semana Mayor en Popayán también forman parte fundamental, como es el caso de Isabella Caicedo, quien desde niña soñaba con participar de esta importante actividad religiosa.
“Yo participé en las procesiones chiquitas y para mí es un sueño estar aquí, hoy estoy participando de esta hermosa tradición, mi paso se llama La Negación; cuando Pedro niega a Jesús tres veces.”, indica Isabella.
Cabe mencionar que, después de dos años esta representativa procesión de la Virgen de los Dolores intentó volver a recorrer las calles de la ciudad blanca, pues debido a las fuertes lluvias no se había podido realizar, sin embargo, este año no fue la excepción, pues el clima volvió a evitar su salida.


De esta manera, la invitación es a vivir las procesiones desde los actos litúrgicos y a participar de todas las actividades culturales que propios y visitantes pueden encontrar en la ciudad blanca de Colombia.



