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Domingo, 11 de octubre de 2026
sábado 27 septiembre, 2014 a las 10:13 am

El Cauca sin ordenamiento terrirorial no es posible

Municipios del Cauca
Nelson Eduardo Paz Anaya
Nelson Eduardo Paz Anaya

Ordenar la ubicación de la población, sus territorios y sus recursos es prioridad para poder iniciar con prospectiva el desarrollo del Cauca, de manera especial sectores como el rural, para fortalecer la producción agropecuaria, ante lo cual, es oportuno recurrir a algunos presupuestos teóricos.

Augusto Hernández Becerra, en su conferencia sobre lo territorial como relación dialéctica Estado – Comunidad, ofrece un grupo de reflexiones para incursionar en sus laberintos y posibilidades.

“El diseño – dice – de toda organización político administrativa del territorio implica la utilización de diversos métodos de división geográfica y reparto funcional, para más fácilmente gobernar, esto es, para entre muchos otros propósitos políticos y administrativos cobrar tributos, ejecutar obras públicas, sujetar la población a una autoridad común. Sin embargo, la división del territorio se debe hacer de tal manera que no ponga en peligro la unidad estatal, que no exponga el Estado al riesgo de la desintegración geográfica y demográfica.”

Siguiendo esta concepción, el eje de articulación es la comunidad, las divisiones territoriales, no son para tener circunscripciones electorales, o espacios para el ejercicio de competencias o para la acción administrativa, son expresiones de la organización política y administrativa de sus habitantes.

Así mirado el ordenamiento de los territorios, “se concibe el Gobierno en función de problemas reales y específicos, que afectan a las personas en sus condiciones concretas de existencia, en su hábitat real, en su vida cotidiana: servicios, derechos humanos, empleo, calidad y costo de vida, democracia local”.

Municipios del Cauca

Se adelantan “Planes de Desarrollo”, y se hacen “Ejercicios de Participación”, son avances significativos, pero en regiones como el departamento del Cauca, con diversidad étnica, con una vasta geografía, con diferencias abismales en los modelos de producción, con desigualdad de precios de la tierra, no se dan las condiciones para pretender desarrollos con equidad, justicia y democracia.

Se presentan conflictos por la tenencia de la tierra, pero por diversas razones nunca se ha enfrentado el problema a partir de realidades, los paños de agua tibia, que siempre ha impuesto el nivel central, a través de ministerios y de institutos como el Incora y después el Incoder, han creado más aprietos y expectativas que soluciones.

Las comunidades indígenas han logrado consolidar sus Cabildos y sanear sus Resguardos, con base en su fortaleza cultural, pero como el crecimiento poblacional es grande la tierra ya no alcanza, y se presentan en muchos sitios conflictos originados por presencia de campesinos en zonas de resguardos y de indígenas en tierras de comunidades campesinas, con mestizos y con afrodescendientes.

A estas circunstancias se suman otras debilidades, que es urgente atender para avanzar en el Ordenamiento Territorial, como lo es la modernización de los modos de producción, aun respetando las concepciones ancestrales de modos de explotación de la ‘Madre Tierra’ en las comunidades indígenas, las formas colectivas en las afrodescendientes y las tradicionales en las campesinas.

Corresponde atender con urgencia lo relacionado con los límites con el Huila que se pierden en territorios inmensos de riquezas naturales sin delimitación clara y sin atención, como sucede con las regiones de Santa Leticia, en Puracé.

La protesta permanente de los habitantes de la Costa del Pacifico es de abandono, Tierradentro tiene su conectividad con el Huila, el Norte, con un alto crecimiento industrial, pero poblaciones como Puerto Tejada sufren a diario el sacrificio de la violencia y la muerte de jóvenes en medio de la más brutal pobreza, para que mencionar la Bota Caucana, territorio del olvido, y Piamonte vive por su cercanía con el Caquetá. El deterioro del Macizo Colombiano es de gravedad planetaria.

En lo local, casi todos los entes territoriales, tienen regiones con intenciones de separarse o anexarse a otros municipios como salida a sus estados de abandono de muchas décadas; El Ortigal, Usenda, El Pital, Monterilla, Tunía, Melchor, San Andrés de Pisimbalá, Itaibe y Rio Chiquito; para citar unos pocos. En otros, hay conflictos internos por la atención en servicios como la salud y la educación, de tal manera que se da una tranquilidad aparente, pero con sacrificios para comunidades que no encuentran solución.

En las Naciones Unidas, se dijo “LA HUMANIDAD ESPERA LA PAZ, PERO ESTA NO ES SOLO LA AUSENCIA DE GUERRA, ES EL MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD DE VIDA”. Así es que para lograr la ‘Paz en el Cauca’, primero empecemos por tratar de organizar su territorio.

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