El Cauca exige: ¡Necesitamos energía, no excusas!


El Cauca exige: ¡Necesitamos energía, no excusas! Hartos. Cansados. Indignados. Así se sienten los habitantes del Cauca, quienes ven cómo el servicio de energía eléctrica, en lugar de ser un motor de desarrollo, se ha convertido en un lastre que frena su progreso y afecta su calidad de vida.
La Compañía Energética de Occidente (CEO), cual verdugo implacable, somete a la región a cortes de energía interminables, fluctuaciones de voltaje que dañan los electrodomésticos y un servicio al cliente que deja mucho que desear.
Bloqueos y protestas: la voz de un pueblo que no se calla
La paciencia se agotó. Esta semana, el Cauca alzó su voz en la vía Panamericana, a la altura de El Bordo. Cerca de cinco mil personas, lideradas por la Asociación Campesina Agroambiental de la Cordillera del Patía (Agropatía), bloquearon la vía exigiendo un servicio de energía digno.
«No solo perjudican nuestras actividades diarias, sino que también causan daños a nuestros equipos eléctricos y afectan la productividad y el comercio», denuncia Agropatía en un comunicado.
Más allá de la energía: un clamor por el desarrollo
La protesta escaló y los campesinos aprovecharon para exigir mejoras en otros aspectos que también afectan su calidad de vida, como la pavimentación de la vía Chupadero-La Fonda y el mejoramiento del hospital de El Bordo.
La CEO responde… con excusas
¿La respuesta de la CEO? Siempre la misma cantaleta: «accesos no autorizados a la red» y «problemas de orden público». ¡Basta de cinismo! Los caucanos no son víctimas de «sabotajes», sino de la ineficiencia de una empresa que prioriza sus ganancias por encima del bienestar de la comunidad.
La Compañía Energética de Occidente (CEO) extiende sus tentáculos sobre 38 de los 42 municipios del departamento del Cauca. 37 subestaciones y 11.160 km de circuitos, propiedad de Cedelca, están bajo su dominio, un dominio que se traduce en un servicio de energía eléctrica deplorable, intermitente y lesivo para la comunidad.
La incapacidad operacional de la CEO es evidente. Los cortes de energía son el pan de cada día, las fluctuaciones de voltaje dañan los electrodomésticos y el servicio al cliente es un laberinto burocrático donde los reclamos se pierden en el limbo.
Un contrato leonino hasta 2035
Con un contrato que la ampara hasta el año 2035, la CEO parece tener patente de corso para maltratar a los caucanos. Sus argucias son tan burdas como dañinas: tergiversa la información a la Superintendencia de Servicios Públicos, maquillando las fallas técnicas cotidianas como «exclusiones» para eludir responsabilidades.
Las “exclusiones”
A propósito, las «exclusiones» que son las disculpas de la CEO para justificar su mal servicio ante la SSPD son eventos o situaciones que, según la empresa, están fuera de su control y que, por lo tanto, no deben ser tenidas en cuenta al momento de evaluar la calidad del servicio.
Estas «exclusiones» pueden incluir, por ejemplo, eventos de fuerza mayor o caso fortuito, como tormentas, inundaciones o terremotos, que dañan la infraestructura eléctrica y causan cortes de energía. También se consideran actos de terceros como sabotajes, robos de cables o daños a la red eléctrica causados por personas ajenas a la empresa; situaciones de orden público, como bloqueos de vías o manifestaciones, que impiden el acceso de las brigadas operativas de la empresa para reparar fallas o realizar mantenimiento y los accesos no autorizados a la red, que es la infundada excusa que más se esgrime.
Un llamado a la dignidad y a la acción
Desde Proclama del Pacífico, alzamos nuestra voz para denunciar esta situación. Exigimos a la CEO que cumpla con su responsabilidad y garantice un servicio de energía eléctrica digno para todos los caucanos.
Invitamos a la comunidad a no callar, a denunciar cada corte, cada fluctuación, cada irregularidad. Juntos podemos desenmascarar a este pulpo energético que nos ahoga y construir un futuro donde la energía sea un derecho, no un privilegio.
Imágenes: El Abejón Noticias
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