Doce consideraciones para un estudiante que deja que la Inteligencia Artificial haga sus tareas


Doce consideraciones para un estudiante que deja que la Inteligencia Artificial haga sus tareas

Profesor de Unicomfacauca
1. En primer lugar, este texto no consiste en una condena de la inteligencia artificial. Pretender condenar un avance tecnológico que ya está aquí y en manos de todos, es una tontería y es, además, inútil. Sería comportarse como los obreros de hace más de siglo y medio que ante el hecho de que las máquinas desplazaban mano de obra, quisieron destruir las máquinas…
2. En el mundo académico las tareas están para ser hechas de verdad por quienes son aprendices, se encuentran en proceso de formación. Las tareas son una de las maneras de aprender, de comprobar si hemos asimilado los conceptos y estamos en condiciones de aplicarlos a una situación hipotética o real que se nos propone.
3. Antes, la manera fraudulenta de hacer tareas era buscarse un texto ajeno -que los hay infinitos en internet- y atribuírselo, copiarlo sin citar al autor, sin ponerle comillas. El profesor podía sospechar que no era de quien lo presentaba, por razones de estilo, porque a veces aparecían temas, detalles o referencias no incluidas en las preguntas, etc. Una manera de comprobar si quien firmaba la tarea era efectivamente el autor, era indagarlo oralmente sobre sus afirmaciones, los conceptos utilizados, el lenguaje. En la persecución de esta modalidad de fraude, se podía ir más allá de las consecuencias académicas: estábamos ante un plagio, un robo de propiedad intelectual, y eso puede tener implicaciones legales, penales.
4. Ahora parece estar solucionado el problema del plagio porque el Chat GPT entrega un texto sin comillas, como un cheque al portador, que puede cobrarlo quien lo tiene (solo que en lo referido a los verdaderos intereses del que está en formación, se trata de un cheque sin fondos, por muy contento que se ponga el estudiante…; por lo pronto, salió del aprieto, de la obligación, de la tarea). ¡Quien está contestando la tarea es la inteligencia artificial, no el estudiante!
5. Haz una prueba: inventémonos una tarea que todavía no te han asignado. Pidámosle al Chat GPT que haga un resumen de la novela «Cien años de soledad», de García Márquez. Entregará unos cuatro párrafos «perfectos», en pocos segundos. Pero tú no has leído la novela, te has privado de crecer con esa experiencia. ¿O acaso te da igual entregar la foto a color de un banquete, que haberlo disfrutado?
6. Dijo el filósofo colombiano, antioqueño de la primera mitad del siglo XX, Femando González, que leer es estar en condiciones de encontrarle más matices al mundo y a la vida. Leer te aporta un prisma a través del cual ves mejor la complejidad de los fenómenos que se te ponen al frente. Y, si después de leer, tratas de poner por escrito tus ideas, incluso tus confusiones, encontrarás que te has enriquecido con la experiencia, que cada vez analizas mejor y te expresas mejor, de manera más rica, más profunda (sin que por eso deje de ser clara tu expresión): leer y escribir te ayudan a ordenar y a ahondar tus pensamientos, a encontrarles relación con una cantidad de otras ideas, de buenas ideas. Leer y escribir te ponen a otro nivel.
7. ¿Qué impresión tienes cuando conoces y conversas con una de esas personas a las que se les nota la educación que han tenido? Que les sale a relucir lo que han leído y lo que han escrito, y en ese leer no todo es libresco: también leen, perciben del diverso abanico de la realidad, y en la misma medida se expresan, analizan esa realidad con provecho para ellos y para sus interlocutores. No suelen ser las personas que primero hablan ni lo hacen de manera acalorada, atropellada, repetitiva o frondosa; prefieren primero oír y luego hablan con serenidad y sabiduría, acaso con brevedad. Dicen las cosas de manera tan admirable, tan inmejorable, que uno piensa: ¡Esto pudiera transcribirse tal cual al papel, está correcto! Los clásicos hablaban de literatura lapidaria: lo digno de ser escrito en mármol…
8. Cuentan que el escritor norteamericano John Steinbeck, no tenía talento, facilidad para escribir, al menos al inicio de su carrera. En su juventud respondía, además, por numerosos oficios de supervivencia, algunos pesados físicamente, que lo hacían llegar cansado, exhausto a su cuarto. Pero se había propuesto ser escritor, escribir digamos de 9 a 11 pm todos los días. Cuando no «le salía» nada, entonces escribía los ejercicios de mecanografía aprendidos: digitaba tur-tur-tur, o run-run- run, las dos horas. Con el tiempo, prácticamente sus manos «escribían solas»: la práctica lo puso en condiciones de convertir en relatos cada vez mejores sus ocurrencias, sus vivencias, sus reflexiones. Llegó a ganar el Premio Nobel.
9. Querido amigo estudiante, querida amiga estudiante: tú tienes menos limitaciones que Steinbeck; cuando te sientas frente a la computadora, no estás tan agotado. Haz tus tareas por ti mismo, no importa que con errores; ¡irás mejorando cada día! No pongas a la inteligencia artificial a hacer tus tareas (puede ser que, después de escribir lo tuyo, le hagas las mismas preguntas a la IA y compares lo que hiciste con lo que ella «dice»; es perfectamente legítimo que complementes lo tuyo con lo que esa enorme memoria que es la inteligencia artificial, te aporta. Pero haz los añadidos con tus palabras, en tus términos).
10. Entregar tareas hechas por la IA es pretender engañar al profesor. Casi nunca se logra, él lo descubre. Pretender engañar al profesor entregando respuestas de la IA, es por lo menos desconsiderado con sus canas. Pero en el caso del estudiante, la cosa es más grave. Tu formación -que es para lo que estás estudiando-, es como un bebé al que nutres con esfuerzos y avances; ¿le darías cualquier bebida, digamos barata, edulcorada, aprovechándote de que los bebés no pueden reclamar o discernir qué les está pasando? ¿Cierto que no? Le darías, por el contrario, el mejor nutriente, el que ha sido tratado de manera más cuidadosa, más delicada, para que sea de provecho… Y, siguiendo con el símil, a un muchachito ya mayor, escolar, no lo «librarías» de aprender a escribir a mano porque se puede digitar y se pueden mandar mensajes de audio por WhatsApp, ni lo «librarías» de memorizar las tablas de multiplicar por el hecho de que los celulares traen calculadora…: se te puede descargar al aparato. Entonces, ¡no hagas la tontería de engañarte a ti mismo! (valga la redundancia).
11. Cuentan que un dirigente político, por allá en otro planeta muy parecido a éste, se precia de que no les pierde tiempo a sus discursos porque todos los hace la IA. Creo que, enterada de este detalle, la inteligencia artificial, si pudiera votar, no votaría por él (es artificial pero no deja de ser inteligencia…).
12. Querido amigo estudiante, querida amiga estudiante: esto lo escribí con mucho afecto pero no con inteligencia artificial.
Adenda: La I.A. es una herramienta novedosa y muy necesaria para las investigaciones y recolección de datos, así como para el análisis y el contraste de informaciones. Pero tiene el problema de que mal utilizada, remplaza al cerebro humano estéril, al ocioso, al improductivo, y en vez de la herramienta servir para ayudar a pensar, a crear, al descubrimiento y la originalidad, para tomar las decisiones más favorables, se vuelve en contra porque al no permitir el uso adecuado del cerebro, remplaza al pensamiento y va conduciendo a la humanidad a la irreflexión, a la inconsciencia… a un escenario muy peligroso para el crecimiento social.
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