UN DIALOGO SENCILLO CON UN BUEN MENSAJE


Sin ser parte de la conversación, se escuchó un dialogo entre dos ciudadanos de aquellos que no tienen preocupación por buscar palabras o frases saladas, solo el pausado intercambio de ideas para enriquecer la finalidad del encuentro, un campesino de la región de Caldono con un líder indígena de Silvia, hablando de la paz, de la urgencia de dialogar con los habitantes de las zonas vecinas a las concentraciones, para concientizar de los tropiezos que se puedan presentar y así evitar situaciones que afectarían la convivencia.

En la mirada a los comportamientos sociales, encontrar estas relaciones con quienes han vivido de manera directa los dolores del conflicto, dispone el ánimo para la meditación y de allí a la necesaria reflexión sobre cómo en la práctica será el proceder de actores que han compartido territorios en ocasiones rechazándose y en otras compartiendo las dificultades de una guerra cuyas causas otros dispusieron y ellos soportan.
La memoria registra los hechos de mayor conmoción, razón por la cual, las gentes de muchos pueblos conservarán hasta el final de la generación y hasta donde se cuenten los sucesos, las imágenes horribles de las pipetas, volando por encima de los techos y sus explosiones, despedazando tejas y adobes y luego el dolor, la muerte y a continuación el rugir de los aviones y los helicópteros en los ametrallamientos y bombardeos, después de los cuales se encontraban los guerrilleros muertos que los compañeros no alcanzaron a llevar para el monte.
El psiquiatra Víktor Frankl, en su obra “El hombre en busca de sentido”, uno de los diez libros de mayor influencia en América, señala como el hombre carga con la disposición para acomodarse y sobrellevar difíciles circunstancias, la profundidad del sufrimiento capacita para soportar las más duras pruebas de sacrificio y a no dudarlo la población rural de las regiones en donde se desarrolló con más incidía la guerra, dará muestras de superación de las reservas mentales, en la ilusión de despertar con la posibilidad de empezar por dejar de ver a todo semejante como una presencia de peligro.
No es fácil asimilar estas circunstancias, no tanto como ahora algunos apóstoles peregrinos aparecen pegados a muchos programas del Gobierno, en la pose farisea de haber estado en el propósito de la paz, cuando se escondieron en los momentos difíciles y cuando en silencios prolongados nada dijeron ni en favor, ni en contra de la guerra, porque la miraron de lejos o la utilizaron para sus propósitos.
El Cauca en las diferentes épocas, ha sido escenario para las más disimiles aventuras de quienes pretenden encontrar el sitio apropiado para toda clase de lances; que decir de tantos proyectos que aquí han llegado con el discurso de la salvación económica y social para la población, casi siempre con un “midas” dueño de la sabiduría y con la consagración eterna al servicio de la comunidad y de amor espontaneo e infinito por el Cauca, cuantos han desaparecido sin dejar siquiera el rastro.
La práctica social indica cómo, solo los procesos con raíces en la cultura y en la tradición de los pueblos, tienen al menos la posibilidad de enriquecer o modificar sus conocimientos y experiencias, lo contrario en el departamento ha dejado un reguero de monumentos al engaño, a la improvisación.
En el proceso de reintegración de guerrilleros a la vida civil en diferentes regiones, vuelven y aparecen los extraños a salvar al Cauca, se repetirá las experiencia que se ha tenido que soportar, por no oír primero a quienes son los verdaderos actores de estas situaciones por muchos años, estas determinaciones demandan entereza para pedir se direccionen así, el problema radica en señalar como escasea la verticalidad e integridad en la región, sacrificadas en el acomodo de individuales intereses.
No permitir que la cultura fea de la inclinación acompañe estos procesos es una tarea inmediata, en la historia se ha aportado mucho pero se esquiva el reconocimiento, ahora que el departamento tiene tantas dificultades, acopiar todas sus potencialidades es un compromiso con el futuro, el encuentro que falta con su diversidad, más allá de las situaciones que acrecientan su debilidad institucional, creer en que se saldrá adelante es un dialogo sencillo con nosotros mismos, en el idioma de la sinceridad, para superar la desesperanza.



