¡DEPLORABLE!


¡DEPLORABLE!

Muchas veces la cultura es una mancha de sangre que ha extendido sus dominios con el curso de los tiempos, y ha contaminado incluso hasta el presente la realidad del mundo.
Así, por ejemplo mucha gente en Colombia todavía rinde pavorosa genuflexión a un régimen injusto, indecoroso e innoble, montado sobre el atropello y desconocimiento del derecho y dignidad de los humildes, de los pobres y de otras razas sometidas por la tropelía de los poderosos.
Así, no debemos desconocer que los conquistadores europeos vinieron a apoderarse de estas tierras sin ninguna justificación ni razón, cometiendo los más bárbaros desmanes, atropellos y crímenes de lesa humanidad contra los aborígenes que sometieron a horrible régimen de espada y sangre, y sobre ese pasado irredento posamos hoy de ser una «nación civilizada». Y obvio, lo que sucede hoy no es más que consecuencia de ese malhabido régimen instaurado a partir de la más bárbara impiedad.
En este orden de cosas, estamos de acuerdo en que es un contrasentido que la estatua ecuestre de Sebastián de Belalcázar, un «héroe» más que dudoso y cruel, se haya montado precisamente sobre la colina El Morro de Tulcán, ícono de la cultura aborigen que el imperio español sacrificó para propagar su dominio en esta parte de América. Pero esto no justifica de ninguna manera la agresión perpetrada en contra de la excelente estatua de Belalcázar, obra del escultor español Victorio Macho, importante artista de la modernidad.
Se hubiera podido pensar en desmontarla cuidadosamente de su lugar original y trasladarla, preservarla y exhibirla en otro sitio, no sé cuál.
Es como si, en otro contexto, los neonazis o fascistas del momento decidieran arremeter y destruir el extraordinario cuadro Guernica de Picasso, porque es un ícono que representa una parte de las horribles agresiones que el régimen nefasto cometió contra una población de la humanidad.
Entonces:
¡EL PUEBLO NECESITA RESPETO, PERO EL ARTE TAMBIÉN!
¡Deploramos hoy con total indignación el ataque perpetrado en El Morro de Tulcán de Popayán contra la escultura ecuestre de Sebastián de Belalcázar, del artista español Victorio Macho!
**RVQ**
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