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Lunes, 12 de octubre de 2026

Declaración por la Vida y la Esperanza en el Cauca

Declaración por la Vida y la Esperanza en el Cauca - Lucy Amparo Guzmán G.
“Declaración por la Vida y la Esperanza en el Cauca – Un mensaje de dignidad y resistencia”

Soy hija de esta tierra.

De caminos heridos por la guerra,
pero también de senderos donde aún germina la esperanza.

De montañas que han visto caer…
pero también levantarse.

De un pueblo que ha llorado en silencio,
pero que nunca —nunca— se ha rendido.

Soy parte de esta historia viva…
que se niega a morir.

Que resiste con dignidad,
que lucha con convicción.

Los recientes atentados y los hechos que han golpeado al corregimiento de Mondomo, y a los municipios de Santander de Quilichao, Silvia, Morales, Cabijio, Patía y tantos otros rincones de nuestro Cauca, no son simplemente noticias que pasan. Son heridas abiertas en la historia de un pueblo que ha luchado durante décadas por vivir con dignidad, por proteger su vida y sus sueños. Hoy, nuestras voces se alzan no solo en repudio, sino en una profunda reflexión colectiva.

¿Cómo impedir que la desesperanza se anide en nuestros corazones?

La respuesta está en nuestra capacidad de resistir desde la ternura*, desde la solidaridad y desde la convicción de que el dolor no puede ser más fuerte que el amor por nuestra tierra. Aunque duela, debemos mirar al futuro con ojos firmes, sin perder la fe, sin rendirnos ante quienes quieren arrebatarnos la alegría de vivir.

¿Cómo evitar que la violencia se vuelva costumbre?

No podemos normalizar el horror. Cada niño reclutado, cada vida perdida, cada campesino desplazado, debe dolernos como si fuera parte de nuestra propia familia. Es necesario que la sociedad entera se sacuda, que la indignación nos convoque y que nunca aceptemos como “normal” lo que atenta contra la dignidad humana.

¿Cómo unirnos en la diferencia?

En el Cauca caben muchas voces, muchas culturas, pensamientos y formas de ver la vida. Esa diversidad no es debilidad, es nuestra mayor fortaleza. Solo reconociéndonos distintos pero necesarios, podremos construir una visión común, donde la vida, la paz y el respeto sean innegociables.

¿Cómo sanar y transformar al Cauca?

De un Cauca fracturado por el conflicto, estigmatizado y minimizado, podemos pasar a ser un modelo de resiliencia, cultura viva y transformación. Pero eso exige liderazgo ético, voluntad política real, inversión sostenible y, sobre todo, comunidad movilizada desde la raíz.

¿Cómo reconocemos que la lucha es de todos?

Cada acto de bondad, cada esfuerzo por enseñar, sembrar, cuidar o resistir, es una piedra en la construcción de un mejor Cauca. Nadie sobra. Necesitamos de todos: el maestro, el estudiante, el campesino, el líder social, el artista, el empresario, el abuelo, la niña… Solo juntos, hombro a hombro, podremos cambiar el rumbo.

Un llamado contundente a los actores armados:

La vida es sagrada. No hay causa alguna que justifique la muerte, el miedo o el uso de la violencia contra nuestros pueblos. Hoy más que nunca, el Cauca exige respeto, exige paz. No más armas. No más sangre.

A los actores institucionales y al sector privado:

El clamor es claro: que se unifiquen esfuerzos, se articulen acciones reales, inviertan en lo social, en la educación, en la salud, en el empleo digno. No más respuestas parciales. Necesitamos soluciones integrales, con enfoque territorial, diferencial y humano.

Y siempre, mi corazón estará convencido de la necesidad de unirnos y rodearnos no solo de oración, sino de propósito. Para que este Cauca, sea un Cauca que enamora, que solo sentir la calidez de su tierra y su gente, genere compromiso y profunda pasión por ser, por su riqueza natural, su cultura y, sobre todo, de su gente que resiste con amor y sigue creyendo que otro Cauca es posible.

“El Cauca no es un territorio de guerra. Es una madre que abraza. Es una heroína que resiste. Es un pueblo que merece vivir… y soñar”.

Lucy Amparo Guzmán González.

*Ternura según la definición de nuestro papa Francisco: como “el amor que se hace cercano y concreto. Es un movimiento que procede del corazón y llega a los ojos, a los oídos, a las manos. La ternura es usar los ojos para ver al otro, usar los oídos para escuchar al otro, para oír el grito de los pequeños, de los pobres, de los que temen el futuro; escuchar también el grito silencioso de nuestra casa común, la tierra contaminada y enferma. La ternura consiste en utilizar las manos y el corazón para acariciar al otro. Para cuidarlo”.

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