De todo un poco


Mientras en Cuba, con la incorporación de nuevo equipo de comandantes guerrilleros y del Ejército para discutir detalles de lo que sería la desmovilización definitiva de las Farc, lo que indica que a pesar de la oposición uribista y de altos mandos militares que les suministran información para sabotearlo, este proceso va para adelante, en los Estados Unidos, con reciente editorial del influyente New York Times y de importantes sectores de opinión, crece la audiencia de partidarios al desbloqueo económico, al que la han tenido sometidos sucesivos gobiernos de los Estados Unidos, desde hace 50 años, cuando no habían matado a J.F. Kennedy y los barbudos de Fidel se declararon comunistas, socios de la Unión Soviética, en tiempos de la fallida invasión a Bahía de Cochinos, la ‘Guerra fría’ y la crisis de los misiles.
La apertura a la económica privada registrada en años recientes, desde que asumió el poder Raúl Castro, permitiendo mayor libertad a los agricultores para que organizados en cooperativas, siembren los cultivos que quieran, directamente los vendan en mercados públicos y tengan mayor participación en las ganancias, así como a trabajadores de las ciudades y mayor libertad para que los cubanos tengan acceso a la telefonía celular y redes sociales, son síntomas destacados por la CNN, de que avanza la apertura del mercado y que empresarios norteamericanos se están quedando maginados de grandes negocios que adelanta el Estado cubano, con inversionistas de Europa, Latinoamérica y Asia.
En el gobierno de los Estados Unidos justifican el bloqueo en la permanencia del régimen unipartidista del Partido Comunista y en el férreo control a la oposición. Los sectores del Partido Republicano, respaldados por gran parte del influyente exilio cubano concentrado en Miami, también impiden el desbloqueo, aunque ya no con tanta vehemencia e influencia como en décadas anteriores.
Las declaraciones de Fidel, considerando inviable en la actualidad, la lucha armada para llegar al poder y el apoyo al proceso de paz con las Farc, en La Habana, como sede de negociaciones, también ha contribuido a limpiar la imagen de Cuba como instigadora de la revolución armada en Latinoamérica y África, que tuvo durante las décadas de los 60, 70 y 80.
Los triunfos electorales de gobiernos de tendencia socialista en Venezuela, Ecuador, Brasil, Uruguay, Argentina, con los que los cubanos tienen buenas relaciones políticas y económicas, los ha convencido de que es mejor luchar pacíficamente por sus ideas y modelos de sociedad, que por las armas.
Mientras tanto en el Brasil, con estrecho margen, acaba de ganar la reelección, la presidenta Dilma Rousseff, lo que es un llamado de atención para que controle la corrupción enclavada en el sector público y no descuide los programas de corte social implementados por el Partido de los Trabajadores desde el gobierno de Lula, sacando a cerca de 40 millones de brasileños de la pobreza absoluta y permitiendo el crecimiento de la clase media que demanda mayores inversiones en salud, educación y oportunidades de empleo especialmente en las favelas marginales de Río de Janeiro y numerosas ciudades, donde campea la delincuencia e inseguridad.
En Bolivia, con abrumadora ventaja electoral, arrancó para su tercer período, el gobierno del indígena Evo Morales, bien recibido no sólo porque representa al 70% de las etnias bolivianas, sino por los programas socioeconómicos implementados que han mejorado notablemente la gobernabilidad, el desarrollo económico y el nivel de vida de la población.
En Ecuador, el economista Correa tampoco tuvo rivales y con las grandes obras de infraestructura y crecimiento de los índices de desarrollo económico y social, con la instalación de numerosas empresas nacionales y extranjeras, les enseña a los venezolanos que un socialismo bien administrado y sin los niveles de corrupción a los que han llegado los hermanos del país bolivariano, es viable en las democracias en obra negra de estos países acostumbrados al manejo oligárquico y dictatorial del poder.
Su lunar, al igual que el de los venezolanos, es el control y estatización de los medios de comunicación y aunque ha recortado garantías a la oposición, está no es tan encarnizada como la desatada por el In Maduro, que ve por todas partes complots de los ‘pitiyanquis’, que ya no le compran tanto petróleo como antes, pues con nuevos métodos de explotación, han aumentado notablemente su producción interna, mientras la venezolana ha decaído notoriamente, por el manejo antitécnico y administrativo dado a PDVSA y las estatizadas empresas de diferentes sectores de producción donde campea la corrupción.
En México viven el auge del matrimonio entre los narcos, la delincuencia común, los gobernantes locales y la Fuerza Pública, manifestado en la desaparición de los estudiantes, lo que nos recuerda a Colombia de los 80 y 90, cuando éramos una completa narcodemocracia.



