DE PROPÓSITOS Y PLANES



Hacer plan: lo hizo el creador del mundo y duró ocho días en hacerlo. Nos la narra la biblia en el Génesis. Hoy estamos en el segundo día del año y ha llovido y ha hecho sol. ¿Acaso se nos han aguado los planes? Algunos, tal vez, ni hemos siquiera tomado la decisión de hacerlos. ¿Ser felices, a secas? Algunos han salido de boca de otras personas, como hacer una paella antes de que lleguen los Reyes y se la coman.
Las empresas, algunas, hacen planes para un quinquenio. Crear sedes en países y sucursales en capitales y ciudades importantes. Y clavan alfileres con cabeza roja en un mapa y los distribuyen a sus seccionales. Queda la constancia y el capital asignado.
Sí. Porque para hacer planes se necesita decisión y dinero. ¿Ir de viaje al extranjero? Habrá que señalar a cuál país, cuándo, a qué ciudades y con qué dinero. Por ejemplo. ¿Quiénes irán? ¿De dónde saldrá el dinero y quién o quiénes lo manejarán?
Así se hacen los planes, como comprar una casa o cambiarla o cambiar de ciudad o comprar un carro o dar estudios de universidad al hijo o la hija. Son decisiones grandes que requieren meditación, imaginación, reserva de dinero y señalar la época o la fecha. También caben en la confección de planes y decisiones más domésticas. Como comprar o cambiar nevera, muebles y cortinas nuevas.
Eso de hacer planes incluye empezar por casa. ¿Cambiaré de status yo? Si soy soltera/o o tengo quien me llene el corazón, tendré la osadía de pedirle la mano y la habitación? O si soy casado/a tendré la oportunidad de charlar las metas para este año que comienza? Que no vayamos a tener sorpresas por falta de diálogo o de no entender que hay dificultades que merecen la criba y la crítica.
Ahh!, nos vamos haciendo viejos o sordos o ciegos y nos olvidamos que el año -que no piensa-, apenas dura 365 días y el último día cambia el almanaque. Se olvida de los días vividos. Solo quedarán los que tengan etiqueta nueva. Es duro aceptarlo pero la experiencia nos lo está recordando. Es mejor tener planes y no esperar al plan X que no se esperaba.
Y, ¿de los propósitos qué? No es lo mismo plan que propósito. El plan tiene un gran tamaño y envuelve una serie de propósitos. El plan necesita una decisión común, un acuerdo de voluntades. Cobija a una empresa, pulpo internacional o a una familia o a un país. Desafortunadamente tenemos malos ejemplos de planes que se fueron a pique por no contar con propósitos firmes y con presupuestos sólidos y honrados. Porque son oficiales y se esfuman en dos o tres meses y quedan huérfanos.
Las sociedades perduran como también la mayoría de familias. Muchos padres, madres e hija/os tienen la cabeza bien puesta y mínimamente planean lo que va a ser año. Otros dejan al azar su empresa o el porvenir de sus hijos.
02-01-18 4:16 p.m.



