Vuelta de vacaciones: no existen dietas milagrosas



El final de las vacaciones llega para muchos con unos kilos de más. El tiempo libre y cierta libertad para comer ayudan a engordar, y el inicio de año es una de las épocas de mayor auge de las dietas y productos milagro – adelgazantes. Proliferan todo tipo de recetas como la dieta de los «astronautas», a base de concentrados; la dieta de «un día de fruta»; la «dieta de nueve días», que combina alimentos de forma ilógica; y un sinfín de ellas asentadas en criterios absurdos y sin fundamento científico alguno.
Generalmente son bajas en calorías y excluyentes, pero todas tienen algo en común: pueden producir un desequilibrio de principios como exceso de grasa, de proteínas o de carbohidratos. Esto equivale a pérdida de masa muscular y de agua, no de grasa. Por tanto se tiende a recuperar el peso de inmediato y se causan graves daños a la salud. Los profesionales de la salud y algunos medios éticos como este intentamos llevar a cabo regularmente educación para alertar a los ciudadanos de los peligros de seguir estas dietas, que muchas veces se acompañan de productos – milagro supuestamente indicados para perder peso.
Analizadas científicamente las dietas populares que se indican empíricamente se encuentra que entre sus principales “señas de identidad” están: prohibición de nutrientes básicos o de consumirlos en determinadas combinaciones, realizar listas de alimentos ‘buenos’ y ‘malos’ (de forma grosera y empírica) y promover el ayuno. Ante la proliferación de estos regímenes alimenticios es urgente alertar a la población. Estas dietas provocan desequilibrios fisiológicos que pueden ser nocivos.
Una dieta de este tipo es uno de los principales factores desencadenantes de enfermedades como la anorexia y la bulimia. Además, con estos regímenes se descuida el equilibrio entre alimentación y salud. No hay milagros en el mantenimiento de un peso adecuado. El secreto para adelgazar debe comenzar por modificar los malos hábitos de alimentación, seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico y consultar con un profesional de la salud si fuera necesario. La dieta sólo es óptima si es sana, equilibrada y fomenta la creación de hábitos alimentarios saludables a mediano y largo plazo.
Existen numerosas dietas en el tratamiento de la obesidad sin fundamento científico y que tienen muchos adeptos «momentáneos» ya que siembran ilusiones y recogen decepciones. Son tan variopintas que impactan efímeramente y pretenden sorprender a incautos con promesas y logros que nunca confirman, aunque puedan producir trastornos en la salud cuando no un adelgazamiento costoso. La mayoría de ellas son tan pintorescas que han tenido eco en medios no éticos o por el procedimiento boca a boca. Pero de manera eficaz y saludable, no existe dieta alguna que obre milagrosamente.
Apostilla: Para una dieta equilibrada es importante seguir los consejos y ayudas que nos ofrece el Plato Saludable de Harvard, la mejor guía de alimentación a la hora de configurar una dieta saludable.




