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Sábado, 3 de octubre de 2026

DE-FORESTACIÓN EN LA AMAZONIA

DE-FORESTACIÓN EN LA AMAZONIA
DE-FORESTACIÓN EN LA AMAZONIA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

DE-FORESTACIÓN EN LA AMAZONIA

Destrucción, disminución, decaimiento, deceso, devolverse, desierto, descuartizar, devaneo, desterrar son palabras que desde la primera sílaba indican pérdida, dejar de ser lo que fue.

Veo una noticia sobre la deforestación a gran escala en Meta, Caquetá, Guaviare y vuelvo los ojos a cuando era niño. Veía el mapa y lo pintaba. Casi todo el oriente colombiano era puro verde. Allí había lo que llamábamos selva. Selva virgen. Intocable, fuente de oxígeno y reserva natural, riqueza invaluable.

Acabo de releer y ver por televisión el crimen de lesa Patria que está ocurriendo sin que las autoridades se den por enteradas. Grandes, vastas extensiones de árboles centenarios y de riqueza para el ambiente, están sido arrasadas en esos departamentos lejanos y poco nombrados. Como una cabeza lozana y con su cabello natural tales departamentos eran el orgullo de nacionales y visitantes extranjeros. Ahora los estamos viendo casi calvos y rapados, como ocurre cerca de Caño Cristales.

¿Quiénes son los causantes, los autores, los bárbaros e irresponsables que perpetran tal genocidio vegetal? Con maquinaria especializada, con furia infernal, sin la menor vergüenza, empresas -no puede ser de otra manera-  han organizado este crimen ambiental. Gente con mucha plata, gentes que no valoran la patria, el suelo, la riqueza por la cual nos dan el nombre de «gran reserva mundial de biodiversidad», la están malbaratando. Nuestro mapa nacional se está desdibujando.  

¿En dónde está la policía ambiental, los personeros, los alcaldes, las avionetas, los jeeps, las cárceles, las corporaciones encargadas de vigilar, que todo ocurre, – al parecer – a sus espaldas? Pobre Colombia, pobres regiones olvidadas y ahora saqueadas por gente avarienta y pagada para masacrar el indefenso ambiente.

Patos silvestres, especies únicas de aves canoras raras, loros de colores, micos, serpientes, caimanes, y especies vegetales caen bajo los aserríos y barbarie de anónimas empresas diabólicas. Apenas se ven en las fotos los largos y lastimosos destrozos y se ven en las carreteras los trokes enormes con la carga completa de árboles muertos. No hay freno alguno en retenes.

Colombia es un país privilegiado en biodiversidad vegetal y animal. Tenemos aún reservas no solo en el sector oriental como Casanare, Putumayo, Vaupés o Amazonas. ¿A quién le estamos vendiendo nuestros recursos? ¿Por qué callan las llamadas autoridades que allí habitan y ostentan esos cargos? Colombia es un país de vasta y rara biodiversidad ecológica. ¿Hasta cuándo la podremos conservar a pesar de nuestras autoridades?

No solo es la belleza de la Naturaleza en donde aún se ve respetada su lozanía original. Qué departamento podrá exhibir todavía su territorio exento de saqueo, de deterioro de sus especies vernáculas? Será, tal vez, uno o dos. La corrupción, el pillaje, el descuido de sitios de difícil acceso hacen que la Naturaleza sea vilipendiada por gentes sin escrúpulos. Aprovechan la ausencia de ojos vigilantes, del compromiso nulo de alcaldes de bolsillo. Todo tiene su precio para los traficantes del verde, de las aves ante la quietud de la selva.

11:25                                                         11:25 a.m.

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Otras publicaciones de este autor:

http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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