¿QUEDAMOS JODIDOS?


CORDIAL INVITACION A OIRNOS
Esta es una cordial invitación para que todos los días, de lunes a viernes nos oiga el diálogo matutino de PELÁEZ Y GARDEAZABAL sobre la actualidad nacional, contando lo que otros no pueden contar y comentando lo que usted anhela oír.
Solo basta con que vaya a http://eljodario.com cada día (después de las 7:30 am) y haga click en el audio para revivir momentos inolvidables de cuando Hernán Peláez Restrepo y Gustavo Álvarez Gardeazábal hacíamos dúo en La Luciérnaga.
Allí mismo encontrará hoy la columna ¿QUEDAMOS JODIDOS? publicada en ADN:
¿QUEDAMOS JODIDOS?

Las declaraciones del máximo productor de carbón en el país diciendo que con tonelada del mineral a menos de 55 dólares, no es negocio seguir trabajando los grandes yacimientos de La Guajira, Magdalena y los Santanderes, son tan graves como si nos dijeran que los 500 mil cafeteros que todavía quedan en Colombia prefieren convertir en rastrojeros sus fincas y dejar de producir el grano.
Pero si al mismo tiempo nos llega la noticia que el precio del gas en el mercado mundial ha bajado de 11 dólares el millón de BTU a solo 4.25 y que el gas que nos hacía falta hace dos meses, cuando se venía el apagón, nos está sobrando ahora y que si lo exportamos vamos a perder, el asunto se complica tanto como se enredó el del petróleo.
Si las carboneras reducen su producción, dejan a miles de trabajadores sin oficio y el ingreso de divisas que nos mantiene vivos como economía, se agotaría peligrosamente.
Si el gas sigue a ese precio y no lo ponemos a producir energía más barata a o funcionar en cualquier otra cosa, las empresas que están buscando yacimientos dejarían de hacerlo (como pasó con las petroleras) y, en pocos años lo que ahora nos sobra, (o en otro Niño veraniego), volvería a escasear.
Es un círculo vicioso como el que hacían los perros cuando se mordían la cola (¿alguien sabe por qué dejaron de morderse la cola los perros?). No se nos ocurre nada distinto a lo que la línea de comodidad ya propuso, y que no va más allá de producir, exportar y vender. Y no es cuestión de presidente o de ministro. Es cuestión de empuje y de imaginación de los dueños del capital que deban ayudar a que no quedemos tan jodidos.
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