
En una palmaria demostración de la falta de control de las autoridades encargadas de la vigilancia sobre un sector que ha sido catalogado como el más peligroso para los trabajadores que desplazándose en motocicletas tienen que usar la vía panamericana a la altura de la PTAR, entrada al municipio de Villa Rica, en la noche de este martes un periodista de Proclama del Cauca fue violentamente despojado de su vehículo y arrojado a los pastizales circundantes, sin ninguna posibilidad de protección o ayuda. Afortunadamente, luego de algunos disparos contra su humanidad, el periodista salió ileso, mientras los acostumbrados delincuentes se llevaron sin problema el producto de su atraco, presumiblemente a alguna caleta cercana en ese municipio.
El periodista fue despojado de la moto Honda CB110 modelo 2012, de placas QOL22A, color negro star, siendo aproximadamente las nueve de la noche, cuando se desplazaba en la ruta Cali-Santander de Quilichao. Un nuevo caso que se suma al que diariamente tienen que padecer las personas que por algún motivo se desplazan desprevenidas por la entrada al municipio de Villa Rica sobre la carretera panamericana. El periodista reportó el hecho que acababa de ocurrir a un policía que se encontraba en el peaje de La Y, pero estaba solo e imposibilitado para una reacción oportuna; simplemente dijo «¿otra vez?», registró lo ocurrido, y listo, le dijo al periodista que nada más podía hacer.
El problema del atraco a motociclistas tanto en este sector de la panamericana entrada a Villa Rica, como en la variante que del peaje de La Y conduce a Puerto Tejada, se volvió crónico, con quejas diarias de indefensas víctimas que demuestran que existe una situación incontrolable por parte de las autoridades. Estas áreas son dominadas e intervenidas por los delincuentes con la mayor libertad, por lo que se deduce un presunto temor de los uniformados por ejercer el control a que están obligados, o una posible entrega territorial por otras causas que deberían ser investigadas, pues nadie se explica cómo en la misma área todos los días ocurra lo mismo, todos lo saben, pero a nadie se le puede garantizar seguridad si se atreve a pisar esos terrenos en horas de la noche.
Un nuevo caso para las estadísticas, que tanto le encantan a los burócratas uniformados, y para que el ciudadano sepa a qué atenerse porque la prevención y alerta o control oficial es nulo por la incapacidad de los encargados de ejercerlos.