“CONCUBINATO POR ACCIÓN Y OMISIÓN”: UN ENSAYO VALIENTE


Una de las enormes y grades ventajas que tenemos los integrantes de la cofradía de los “inoculados por la excelente manía y costumbre de leer de todo un poco”, es la de encontrarnos con textos y libros que nos zarandean el cuerpo y el alma, nos ponen a pensar, “a cavilar”, como se dice por allí, y entonces, bajo el enorme influjo de las palabras, bajo su magia maravillosa, guiados por el encantador de ellas, el escritor o escritora, caemos rendidos a sus pies. Cuando en mi condición de perteneciente a esa cofradía, vale decir como “ratón de biblioteca”, que es el otro nombre común que tiene, nos encontramos con esos textos y libros, decimos entonces que nos hemos encontrado con una joya diamantina y nos consideramos los seres más felices del mundo y no nos cambiamos por nada ni por nadie.
Fue así como el lunes pasado, 1 de mayo del presente año, festivo y día del trabajo, encontré una de esas joyas, escrito en forma de ensayo (escrito serio y fundamentado que sintetiza un tema significativo), denominado “Concubinato por acción y omisión”, escrito por Gladys Edith Niampira, en El Espectador, el cual sintetiza muy bien el tema de la barbarie infantil en Colombia y pone el dedo en la llaga sobre las causas de la misma y, sobretodo, los culpables, no dejando títere sin cabeza, de una manera valiente, arrojada y frentera, siendo por lo mismo un texto de obligada lectura y que recomiendo de inmediato, para que comprendamos de una vez por todas el origen de tanta tragedia colombiana, representada en la violación, tortura y muerte de nuestros niños, acompañada del cinismo de los integrantes del gobierno desde el presidente hacia abajo y también de nuestros silencios cómplices y lamentos por lo que está ocurriendo a cada rato ante nuestros propios ojos.
Quiero compartir con ustedes, algunas ideas del mencionado ensayo. En el inicio se da, dos noticias ya conocidas por todos: “denunciados más de 4.000 casos de abuso sexual de niños en Colombia”… “el fin de semana una niña de cuatro meses fue violada por un soldado del Ejército”. Luego de un breve análisis de esas denuncias, ya aparece el primer comentario importante, yo diría la primera puya con razón: “NOS INDIGNAMOS SÓLO TEMPORALMENTE Y EXIGIMOS SÓLO CASTIGOS, PERO NUNCA PREVENCIÓN, NUNCA HUMANIDAD”. Es la verdad, monda y lironda. A continuación, vienen las preguntas del millón: “LE PREGUNTO AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA: ¿QUÉ MÁS TIENE QUE PASAR, A CUÁL MUJER LE DEBEN DISPARAR, A QUÉ MENOR VIOLAR Y TORTURAR HASTA MATARLO PARA QUE EL ESTADO REACCIONE DE MANERA EFECTIVA FRENTE A ESTE GRAVE PROBLEMA? ¿CUÁLES HAN SIDO LAS GESTIONES PRESIDENCIALES CON MINISTROS Y DEMÁS REPRESENTANTES DEL ESTADO PARA ACABAR CON SEMEJANTE ATROCIDAD?
Y lo más importante, la conclusión detonante del ensayo: ¿QUÉ SON LOS REPRESENTANTES DEL ESTADO, SI HORRORES COMO ESTOS NO LOS HACEN REACCIONAR? ¿ELLOS Y LOS ASESINOS SON EL CONCUBINATO DEL CRIMEN? EN UN PAÍS LLENO DE MATONES, NO TOMAR LAS MEDIDAS EFECTIVAS Y DESPROTEGER A MUJERES Y MENORES DE EDAD, ES UN CRIMEN POR OMISIÓN Y EL MÁS IMPUNE HASTA NUESTROS DÍAS”.
Ustedes, amables lectores tienen la palabra.
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