Con ocasión de la Minga y de otras Mingas que hay que impulsar

Con ocasión de la Minga y de otras Mingas que hay que impulsar.
Debemos actuar a todo nivel y para ello se necesita organización basada en la comprensión de la vida en su complejidad físico-material, social, mental y espiritual.
La priorización de esas acciones la exige la vida misma para fluir con ella. Debemos ser flexibles, pacientes y rigurosos. Esos niveles son:
- La auto-organización local para construir autonomía y autodeterminación a todo nivel (cultural, social, ambiental, económico y político) en la medida de lo posible;
- La articulación regional y nacional, que responde a las particularidades culturales heredadas y a la existencia de poderes capitalistas y coloniales (Estado), pero sin caer en falsos nacionalismos, estrechos etnicismos y limitados culturalismos (de género, edad, territorio, etc.) que dividen y distraen;
- La coordinación y organización a nivel global para enfrentar el poder y la dinámica del gran capital (lógica del valor, explotación del trabajo y el consumo), y la crisis civilizatoria que estamos viviendo.
La crisis civilizatoria es la que afecta a la civilización del “progreso” (basada en la economía crematística, en la cultura del enriquecimiento individual). Es una crisis creciente que coloca en cuestión a toda la condición humana heredada de las sociedades divididas en castas y clases.
Por ello se presenta el auge de las iglesias (cristianas, evangélicas, pentecostales, musulmanas, otras) que defienden los valores tradicionales (propiedad privada, familia patriarcal, autoridad despótica, etc.) y se escandalizan frente al avance del comunalismo, el antipatriarcalismo, el humanismo integrador y demás fenómenos libertarios (que muchas veces se van al otro lado, se extralimitan y caen en ciertos libertinajes, que son aprovechados por los ideólogos conservadores y reaccionarios del gran capital para meter miedo e inseguridad al conjunto de la sociedad con sus pronósticos apocalípticos.
Esa condición humana que hoy está en tensión y en cuestión, se expresa en las siguientes relaciones y conflictos:
a) La relación entre el individuo y el colectivo que incluye la relación con la naturaleza;
b) La relación entre mujeres y hombres (y demás «formaciones» de identidad de género);
c) La relación entre jóvenes y adultos;
d) La relación entre vivos y muertos; y
e) La relación entre humanos y dioses (Steiner).
Ya la humanidad actúa en todos esos niveles y relaciones pero lo hace en forma descoordinada y desarticulada, sin una visión integral y en forma espontánea. Debemos corregir y avanzar, construir nuevas formas de Organización que combinen lo local, regional, nacional y global, y actúen en todos los terrenos (autónomos e institucionales) para consolidar los cambios y transformaciones que están en proceso, en cuestión y lucha.




