COMO VAMOS, VAMOS MAL
Proemio: Por razones personales, un reconocido colaborador de Proclama del Cauca, ha pedido la garantía de la confidencialidad de su nombre para la publicación de la siguiente columna de opinión. Teniendo en cuenta que la reserva de la fuente es una práctica excepcional, pues lo normal es que el lector conozca quién es la fuente de la información que le llega, debemos manifestar que este es un caso excepcional, que debemos respetar.
Cuando se trata de evaluar la suerte que corren los municipios, necesariamente se debe examinar la acción pública que adelantan las administraciones de turno. Santander de Quilichao, de tiempo atrás, se convirtió en la cabeza de la región del norte del Cauca y a ella, propios y extraños, le exigen, por decir lo menos, que promueva las condiciones de vida convenientes a todos los allegados, ya porque residen, laboran, porque requieren servicios, porque van de paso, por esto o aquello. Todos utilizan el equipamiento que la Tierra del Oro les pueda ofrecer.
Casi año y medio después de iniciada la presente administración, su actuación genera más dudas e interrogantes que realidades propiamente dichas. En campaña, un estribillo repetido todos los días por el ahora alcalde era que había llegado la hora del cambio, de la transformación, sin embargo hoy está en deuda, ni siquiera asomo de ese cambio tan pregonado y cacareado se vislumbra. Las grandes transformaciones, acorde con los augurios de cambio, demandan grandes proyectos, las que, por supuesto, se planean y ejecutan para avanzar, no para regresar al pasado, pero tristemente pareciera que el rumbo está perdido, dando vueltas, sin encontrar su horizonte. Santander continúa creciendo pero sin el liderazgo desde la administración.
La administración se siente paquidérmica, estancada, sin oxígeno, refundida ni se sabe en qué, lejana, incluso, a sus propios electores. El alcalde de nuevo viaja al exterior, esta vez la agenda lo conduce por territorio europeo, la pregunta es ¿A qué? ¿Qué proyectos llevó? ¿Qué expectativas reales de encontrar apoyo para la solución de nuestros problemas tiene? ¿Cuánta platica de erario público es sacrificada por este viaje? Recordemos que del pasado viaje a Estados Unidos, fuera del paseo, de los viáticos y del tiempo perdido ¿qué más se logró?- Nada que sepamos-. Mientras tanto, el pueblo está ardiendo, bala por aquí, bala por allá. Secuestran y el pueblo se convierte en una réplica del lejano oeste, pareciera que nadie gobernara, que no hubiese doliente; el alcalde no habla, no dice nada y como que es mejor no preguntar, porque ante tanto silencio, mejor deje así y sigamos por las mismas.
El espacio público cada vez más perdido, los proyectos no arrancan, ni siquiera se saben cuáles son. Santander de Quilichao ‘Ciudad Región’ era un cuento que defendían los de ayer, que la hora del cambio se propuso en deslegitimar, pero hoy, cuando les corresponde gobernar parecieran no encontrar más discurso que el de sus antecesores, con la desgracia que esta administración lo cuenta sin claridad ni pertenencia. Como quien dice, montados en burra ajena y ésta sin saber para dónde ir.
No sé porque los gobernantes de turno, siguiendo consejos del expresidente Uribe, colocaron todos los huevitos en un solo cesto -los recursos de regalías-, ¿se demuestra así la enorme incapacidad para planificar, diseñar y gestionar sus propios proyectos?. Señor alcalde, sería una desgracia para Santander que sucumbiéramos ante esos “ríos de plata” que se anunciaron llegarían por dicha vía. El contrato-plan está más enredado, tanto, que al menos en el próximo año ni asomo de inversiones veremos y, entre tanto, usted tranquilo y orondo esperando que caiga el maná del cielo, mientras tanto, los pobres, los de a pie, sufra que sufra con sus problemas a cuestas. No señor, a trabajar, a formular sus propios proyectos, a tomar la iniciativa para buscar la financiación de los mismos, porque el sol se esconde demasiado rápido y después reina la oscuridad y entonces no vayamos a tener que alumbrarnos con vela, como en épocas pasadas, o ¿será que a ustedes le gusta hacer las cosas a oscuras?
Mucho se habla de los proyectos de vivienda, pero también, no sé si verdad o imaginación, mucho se comenta sobre el interés de algunos funcionarios de la administración en los mismos, pero ojo, no buscando ser beneficiarios de la adjudicación, sino, haciendo negocios con tierras de ellos, y con los precios inflados. ¿Sera verdad que se compró un lote por casi $700 millones cuando el avalúo está por un valor no superior a $ 200 millones? Y pero aun, ¿será verdad que ése lote es de la esposa de un secretario de despacho? Cuidado, recuerde señor alcalde que los negocios personales no se pueden mezclar con el sano interés colectivo de la sociedad y mucho menos con el manejo de los recursos públicos. Recordemos que un proyecto de vivienda como el estructurado con Comfacauca, el alcalde de un solo tajo lo liquidó, y ahora la administración anda solicitándole a los antiguos beneficiarios que firmen una ‘resciliación’ de la promesa de compraventa que firmaron con la administración pasada, exigiéndoles, incluso, renunciar a acciones legales judiciales y extrajudiciales, como quien dice, si usted llegase a sentirse perjudicado de malas, mi querido amigo, pues no tendría ante quien recurrir. ¡Hasta dónde hemos llegado, y el personero, callado y callado. Doctor Pardo, doctor Cifuentes, ustedes que tanto dijeron ser defensores de la justicia ¿aprueban tanto atropello e irrespeto contra la gente necesitada? No alcalde, no hay derecho a tanto irrespeto.
En resumen como vamos no vamos bien, lo triste es que los vientos no parecen soplar a nuestro favor.




