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Viernes, 9 de octubre de 2026

¿Cómo va el Pacto Cauca? Esto me respondieron desde el DNP

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¿Cómo va el Pacto Cauca? Esto me respondieron desde el DNP
Juan Camilo Lopez
Politólogo y magíster en Gestión Pública

Han pasado más de dos años desde que el Gobierno Nacional comenzó a hablar del Pacto Cauca como una promesa de transformación estructural para el departamento. Una promesa que generó esperanza, titulares y reuniones multitudinarias, pero que hoy, a tan solo 15 días de su supuesta firma, sigue sin concretarse formalmente y, más preocupante aún, sin claridad suficiente sobre su alcance, ejecución e impacto real.

La expectativa se ha venido diluyendo entre el cansancio ciudadano por promesas no cumplidas y la crudeza de los hechos: esta semana que termina se han registrado cerca de 15 atentados violentos en distintos puntos del departamento. La situación de orden público se deteriora a una velocidad alarmante, mientras los mecanismos institucionales parecen ir a otro ritmo, más lento, más burocrático, más desconectado.

Con ese espíritu crítico y constructivo, radiqué recientemente un derecho de petición ante el Departamento Nacional de Planeación (DNP) para obtener respuestas precisas sobre el estado del Pacto Cauca. Las respuestas, me dejaron más inquietudes que certezas.

¿Un pacto nuevo o el reciclaje de lo ya dicho?

La respuesta a la cuarta pregunta fue reveladora: el presupuesto estimado del Pacto Cauca es de 16 billones de pesos, pero se trata en su mayoría de una integración de recursos ya contemplados en el Plan Plurianual de Inversiones, los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), el OCAD Paz, el SGR y otras fuentes conocidas, incluso presupuestos municipales y departamental. Es decir, no estamos hablando de una nueva estrategia disruptiva, sino de una reconfiguración de lo que ya estaba previsto. ¿Será entonces una simple estrategia de marketing institucional? ¿O lograremos que esta integración sirva para acelerar y articular inversiones de alto impacto?

Diagnósticos infinitos, acciones limitadas

Uno de los aspectos que más preocupa es la reiteración de diagnósticos y ejercicios participativos. Según el DNP, se realizaron más de 42 espacios de diálogo con más de 746 organizaciones. Sin embargo, desde la firma del Acuerdo de Paz hemos asistido a una proliferación de planes: PDET, PNIS, planes de desarrollo municipales y departamentales. ¿Realmente era necesario volver a hacer este ejercicio cuando lo que se necesita es implementar lo que ya está diagnosticado y priorizado?

El exceso de planificación en territorios con urgencias vitales puede terminar siendo una forma de dilación institucional.

¿Y la firma?

Se nos indica que la firma del pacto se proyecta para finales de junio, pero aún no hay fecha definitiva. La inclusión de Jamundí (Valle del Cauca) en este pacto, por instrucción presidencial, ha generado retrasos adicionales. Aunque comprensible desde un enfoque territorial más amplio, lo cierto es que el Cauca no puede seguir esperando.

Liderazgo y ejecución: el gran desafío

Esperamos que el pacto no quede en manos de funcionarios intermedios sin poder de decisión. La experiencia nos ha enseñado que, sin liderazgo político y técnico de alto nivel, los pactos territoriales se convierten en promesas incumplidas. Es necesario que el presidente, los ministros y los alcaldes asuman el Pacto Cauca como una prioridad de Estado, con seguimiento periódico y rendición pública de cuentas.

¿Y el documento?

A la quinta pregunta, el DNP responde que el documento técnico aún no está publicado y que solo se divulgará una vez finalizado. Es decir, a la ciudadanía se le pide confianza.

Invertir en el Cauca no es un gesto político, es una obligación ética y estratégica.

Está demostrado que donde llega el Estado con inversión social, con infraestructura comunitaria, con presencia digna, la violencia disminuye. No es la solución mágica, pero es una parte imprescindible del rompecabezas.

En resumen, el Pacto Cauca es hoy un cúmulo de expectativas, ambigüedades y esperanzas. Lo que debería ser una hoja de ruta clara para transformar al departamento, corre el riesgo de convertirse en un nuevo capítulo del centralismo que nos promete mucho y nos cumple poco.

Si alguien quiere conocer en detalle las respuestas del DNP, con gusto se las comparto por mis redes sociales. La transparencia es el primer paso para que el pacto sea, por fin, una realidad.


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