COMO LA MUERTE ANDA EN SECRETO

COMO LA MUERTE ANDA EN SECRETO / Por JAIME CÁRDENAS / En el mismo reciento de Estocolmo donde Neruda y García Márquez recibieran el máximo galardón de la literatura, teniendo en cuenta y considerando que la muerte anda en secreto y no se sabe qué mañana, queremos ver este año de gracia del 2025 consagrados con el Nobel a los dos poetas vivos más grandes de la lengua española: Silvio Rodríguez y Juan Manuel Serrat.
Los dos lo merecen. Silvio ha sabido continuar la rica tradición poética de su país que sigue irradiando su clara luz con voces como la de José Martí, de Lezama Lima. A la Habana llegó ese barco cargado de voces africanas que Nicolás Guillén incorpora a su voz y que están presente en Silvio, como un son caribeño que penetra en el español con su fuerza ancestral. Silvio salta fronteras y su voz es universal, su canto es ya patrimonio de la humanidad.
Por su parte, Juan Manuel Serrat, como se dijera alguna vez de Neruda, todo lo que ha tocado se ha hecho poesía, sus canciones son poesía, desde las que son musicalización de dos de los grandes poetas españoles a quienes inmortaliza: Antonio Machado y Miguel Hernández, hasta las que salen de su prodigiosa imaginación fruto de su profundo conocimiento del idioma y de su amor por la vida, las que compuso al Mediterráneo, a aquellas pequeñas cosas que permanecen acechando detrás de la puerta más allá del olvido. Es Serrat inmenso, irrepetible.
En Serrat y en Silvio Rodríguez están los grandes interrogantes y asuntos de nuestro tiempo, los temas de todos los tiempos: el amor, la muerte, la soledad, el olvido, la infancia. Y está, con la fuerza que supera la palabra de momento, la defensa de los valores más altos del ser humano: la justicia, la libertad, la tolerancia, la solidaridad, dejando una lección de estética y de ética para los poetas del porvenir.
Han llegado Silvio y Serrat a altas cumbres, han caminado con sus años por la geografía del tiempo. Acecha el retorno al universo. La señora muerte que se va llevando todo lo bueno que a nosotros topa, como lo dijera otro de la grey, el viejo irreverente y grande León de Greiff, está rondándolos. Sin tragedias, es inevitable.
Han cumplido ellos con llevar la poesía a millones y millones de compatriotas, si nos atenemos a la verdad de que la patria es la lengua que hablamos, han hecho un gran homenaje a la vida en tiempos de guerras, de grandes iniquidades, han mostrado el esplendor del español. Merecen el Nobel.
Cuando recibió el Nobel García Márquez hizo un brindis por la poesía. Se refirió a su devoción por ella al reconocerle sus virtudes de adivinación y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. En Silvio Rodríguez y a Juan Manuel Serrat, encontramos estas virtudes de la poesía. Los dos, de manera excepcional han ennoblecido la existencia, con ellos la literatura se ha renovado mostrando su fuerza inexpugnable. Merecen el Nobel.
Créditos de la imagen destacada: https://www.eldiarioar.com/ y https://www.lanacion.com.ar/
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