Comienza la puja por el salario mínimo 2026

Comienza la puja por el salario mínimo con llamado a la responsabilidad y la serenidad
Por: Carlos Villamil.
Con el inicio de diciembre comienza uno de los debates económicos y sociales más determinantes para Colombia: la concertación del salario mínimo para el próximo año. Un proceso que históricamente ha enfrentado a empresarios, trabajadores y gobierno desde finales del siglo XX, cuando la negociación tripartita se consolidó como parte del diálogo social tras la Constitución de 1991.
En esta ocasión, el gobierno del presidente Gustavo Petro llega con una apuesta clara: avanzar hacia el salario vital y móvil, un concepto consagrado en la Carta Política y promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que busca garantizar que los ingresos permitan una vida digna y se actualicen según las condiciones económicas del país.
En las últimas horas, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, entregó un mensaje directo a empresarios y trabajadores, invitándolos a un diálogo transparente, técnico y responsable.
“Esperemos que sea una discusión sincera, con el corazón en la mano”: Sanguino
El ministro fue enfático en que esta negociación no debe convertirse en un pulso político ni en una confrontación anticipada:
“Bueno, esperemos que no sea puja; esperemos que sea una discusión muy sincera, con el corazón en la mano por parte de los empresarios y con un sentido de responsabilidad con el país también, y de conciencia con sus derechos por parte de los trabajadores”, afirmó Sanguino.
El ministro confirmó que el gobierno asistirá a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales con el compromiso de continuar mejorando los ingresos reales de los trabajadores, como —según dijo— ha venido ocurriendo durante la administración Petro.
Pero esta vez el objetivo va más allá del simple aumento:
“Se trata no solo de discutir el incremento del salario mínimo como habitualmente ocurre, sino que esa discusión también la hagamos de cara a lo que la OIT denomina salario vital y móvil, que está además incorporado en nuestra Constitución Nacional”.
Salario vital y móvil: ¿qué significa para el bolsillo de los colombianos?
Sanguino explicó el concepto en términos concretos:
“El salario vital es aquel que representa las condiciones de ingreso económico que le permiten a una trabajadora o trabajador y a su familia acceder a los bienes de consumo básico que le permitan vivir en dignidad”.
Este enfoque busca que el salario refleje no solo inflación y productividad, sino las necesidades reales de los hogares, un punto que desde hace años impulsan organizaciones sindicales y analistas económicos críticos del rezago salarial.
Gremios y cifras: primeras tensiones en la mesa
Al ser consultado por el ambiente con los gremios, el ministro señaló que algunas de las posturas anticipadas no representan necesariamente al conjunto empresarial:
“Ustedes han escuchado algunas opiniones de algunos voceros de los gremios. Yo espero que no sea una opinión generalizada, anticipándose incluso, esgrimiendo cifras que el gobierno todavía no ha puesto en conocimiento público”.
Según Sanguino, la posición oficial se definirá con base en los datos del Ministerio de Hacienda, el DANE, y los indicadores de inflación y productividad, variables claves que establecen el marco técnico de la negociación.
“Acudiremos a esta discusión con las cifras que nos arroje Hacienda y el DANE, respecto no solo a la inflación, sino también al comportamiento o al incremento de la productividad del país”.
Inflación, productividad y empleo: señales de una economía en transición
El ministro aseguró que el Ejecutivo está evaluando la evolución de la inflación de este año y las proyecciones del próximo, con el fin de que el incremento del salario mínimo contribuya a fortalecer el mercado interno y la generación de empleo:
“Buscamos seguir por la senda de mejores condiciones laborales, de mejores ingresos, que permita jalonar la economía, generar mayor demanda de bienes y servicios, y crear más y mejores empleos, como ha venido ocurriendo a lo largo del gobierno del presidente Petro”.
Un cierre crucial para el año y un mensaje político de fondo
La negociación del salario mínimo ha sido, históricamente, un termómetro de la estabilidad social y económica del país. Desde los paros cívicos de los años 70 hasta las reformas laborales de los 90, la discusión ha reflejado tensiones entre productividad, costo de vida y bienestar social.
Para el gobierno Petro —que defiende una agenda laboral centrada en derechos, formalización y redistribución— esta será una de las negociaciones más decisivas del año, no solo por su impacto económico directo, sino por su carga simbólica frente al compromiso con la justicia social.



