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Martes, 6 de octubre de 2026

COLOMBIA, PAÍS MINERO A PRECIO DE MUERTE

COLOMBIA, PAÍS MINERO A PRECIO DE MUERTE
LA MAREA EMPUJA Y TUMBA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

COLOMBIA, PAÍS MINERO A PRECIO DE MUERTE

COLOMBIA, PAÍS MINERO A PRECIO DE MUERTE
https://www.youtube.com/watch?v=8SlssUfJATs

Hubo una Antioquia sin genuflexiones,
sin fondos ni declives.
Una raza con alma de bandera,
y grito de clarines.
Un pueblo que miraba a las estrellas
buscando sus raíces…
Siquiera se murieron los abuelos
sin ver cómo afemina la molicie.

…Siquiera se murieron los abuelos. Jorge Robledo O.

Colombia, «es un país de tradición minera y diverso en recursos minerales», según lo asegura la directora de la ANM en el diario La Opinión de la ciudad de Cúcuta*.

Ha pasado, con pena y sin gloria de ser el país de gran biodiversidad y de ser un país de estirpe campesina y productora de inmensa variedad de frutas, tubérculos como yuca, papa, arracacha, arroz, maíz, fríjol, soya y sorgo a ser, según Silvana Habib Daza, un país de «tradición minera».

Ha pasado del orgullo de ser uno de los países con bosques y selvas tropicales en la Amazonía y Chocó más reconocidos mundialmente como reservas del mundo en aguas, ríos, fauna y flora a ser un moderno país sin tradición minera a ser uno de los países productores y exportadores de oro, carbón, níquel, cotán a costa de la salud, la devastación y despojo de poblaciones tradicionalmente campesinas.

Cuántos años de civilización, centurias, hubieron de pasar para que Colombia en solo dos mandatos de dos períodos cada uno, 16 años, pasara a figurar en los almanaques y mapas fluviales y de geografía como un país minero. ¡Quién lo creyera! Cómo en dos mandatos el mapa de Colombia se ha transformado.

Y, acaso, ¿ha servido este cambio radical, de raíces y cultura, para que las familias hayan subido en la escala social y hayan ganado en bienes y servicios y salud? O su condición es aún más mísera que cuando tenían sus parcelas y vivían en paz en sus campos y cerca a ríos y montañas. Allí convivían, como lo anotó Rubén Darío, junto al lobo, al leopardo, a las garzas blancas y rosadas, a los peces de los ríos, a los micos y los papagayos.

Hoy han sido sonsacados con espejos y engaños de sus parcelas y los han encajonado en unos bloques uniformados, como soldados blancos en fila, encima de un montículo, como en Guatapé. Son la muestra de la nueva sociedad que le han fabricado nuestros gobernantes educados en Harvard y el MIT. Nos burlábamos un poco hace 50 años, de cómo los hombres que trajo Colón con curas y mercenarios reales a estos lares, les sonsacaron su fé, sus tierras, su civilización. ¿Y qué ha sucedido ahora en estos últimos 16 años? Exactamente igual.

Nuestro campesinado nunca fue escuchado cuando trabajaba allá en la lejanía. Vivían olvidados de Dios y ley. Llegó la sociedad libertada por Bolívar y se portó peor que aquella soldadesca de Fernando e Isabel la Católica. De nada sirvieron tres siglos de distancia y dos de emancipación. Somos una república de mendigos en la calle.

¿Acaso podemos decir hoy que tenemos campesinado? Lo hemos destruido. Las tierras más fértiles y menos alejadas, – mejor ubicadas -, han pasado a ser propiedad de los grandes industriales a precios irrisorios. Siquiera se murieron los abuelos, dijo Robledo Ortiz y sus versos empezaban con: «Hubo, hubo, hubo»…

27-05-18                                                   10:01 p.m.

* https://www.laopinion.com.co/economia/colombia-ingreso-al-comite-internacional-de-paises-mineros-155260#OP

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Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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