COLOMBIA, CUBA Y VENEZUELA



Oigo reiteradamente comentarios tales como “lo que se busca con la paz es que Colombia se parezca a la Venezuela de hoy, que lo pretendido es traer el comunismo de Cuba”; por las anteriores razones consideran estos eruditos que es mejor la guerra que la paz, hasta cuando hayamos derrotado a la Farc y estas estén rendidas.
El problema de la Venezuela del día de hoy no es Castro, no es Maduro, es el precio del petróleo, cuando en otrora fecha se cotizaba un barril en cien dólares, ahora, a duras penas vale 45 dólares, con este déficit le toco bailar un poco a Chávez, pero la danza completa del baile le ha tocado a Maduro. Esta situación económica no tiene fácil arreglo, como nos pretenden hacernos creer la encopetada oposición venezolana; pues los gringos encontraron una manera fácil, ojalá no destructora de todo el planeta, para extraer petróleo, el ‘fracking’ o rompimiento y pulverización de rocas submarinas hasta obtener el preciado líquido.
Cuando el precio del barril ascendía a esa estrafalaria suma, todos nos inclinábamos ante Venezuela, porque tenían billete, a punto tal que en ese país hay más de cinco millones de colombianos, ahora pretenden algunos ilusos dizque despreciar a Venezuela, no entendiendo que teniendo una frontera tan extensa, podamos nosotros rechazar un acuerdo de Paz so pretexto de buscar una Paz Romana (todos vencidos), convidándonos, desde luego, a una ilusa pero mortal utopía.
Los problemas de los pueblos con hambre, como el nuestro, no se arreglan con bala, sino con acuerdos sensatos entre las partes, los que tienen y los que no tienen, que nos permitan, al menos, repartirnos el hambre. Eso lo entendieron los gringos con Cuba y Obama los ha aceptado tal como son, restableciendo relaciones diplomáticas, sin desconocer que los cubanos, con necesidades o no, habían obtenido unos inobjetables triunfos científicos. Igual razonamiento de los colosos del norte para con nosotros los colombianos, le han dado un impulso al proceso de Paz de Santos, que sin ellos este habría fracasado.
Ahora nos creemos más papistas que el Papa, pretendemos ‘macartizar’ el proceso de paz, a cualquier lugar, dizque por el narcotráfico, la impunidad, más otros elaborados pretextos, incluso bobalicones y mentirosos, los cuales ya han sido considerados y superados por los estadunidenses y la ONU. Pero ante todo, ocultándonos la verdad de los pretextos oposicionistas, y es que aprendimos a vivir de la guerra, de un lado y del otro a convivir con la misma. Sin tener que, además, tener que tranzar sobre lo agrario, principio y fin de los problemas sociales en Colombia.



