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Viernes, 2 de octubre de 2026
miércoles 23 octubre, 2013 a las 7:59 am

Colombia a la intemperie

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Gloria Cepeda Vargas
Gloria Cepeda Vargas

A riesgo de parecer machacona, no cejaré en denunciar mientras pueda hacerlo, la crisis colombiana. En el tapete que conforma esta pretendida equidad social, hay puntos tan álgidos que debido a lo improvisado de la puntada, corren el riesgo de deshilacharlo irreversiblemente.

1) Diálogo gobierno-Farc de cuya iniciación se cumple un año. Ahí se juega el porvenir del país. Un desangre que corre desde hace más de medio siglo, robustecido hoy por multimillonarios ingresos derivados del narcotráfico y los mil intereses non sanctos que lo rondan, es un rompecabezas al que siempre le faltará una ficha. La misma sociedad tradicionalmente sorda y muda, pide a gritos resultados palpables.

2) Desplome de la torre seis del edificio Space en el exclusivo sector de El Poblado en Medellín. Una constructora que se permitió omisiones imperdonables escudada en voraces curadurías convertidas en negocio y supuesto empleo de materiales de baja calidad, danza sobre la tragedia de los numerosísimos grupo familiares que habitaban los 24 pisos del edificio. En solo diez minutos quedaron sin paredes, sin techo, sin estufa, muebles, nevera, entrañables objetos para el corazón y la memoria, implementos de trabajo, ropa, aparatos electrónicos y pare de contar. Es decir, en menos tiempo del que emplearíamos en ducharnos, fueron desposeídos de la tierra y el aire que les pertenecían. Una tragedia de incalculables proporciones ocurrida por fortuna (si es que así puede hablarse en un momento como éste) en un sector importante por solvente. De lo contrario, hubiera pasado sin pena ni gloria.

3) De los 18 millones de menores que hay en Colombia, 35.000, entre niños y niñas, ha sido o son víctimas de explotación sexual. Se incrementa el número de agresiones de este género contra bebés. Denuncian: la Agencia Pandi y Unicef. La ICBF no se atreve a dar cifras. De manera aterradora, la violencia más sucia, denigrante y cruel, viene del fuerte contra el débil. De este macabro inventario no se salvan ni padres ni hermanos ni abuelos ni amigos de la víctima. Son fieras sueltas, delincuentes con comportamiento sumamente peligroso para la sociedad en abierta contravención de  prioritarias normas legales y éticas; en flagrante agresión contra su propia sangre; en demoníaca demostración de lo atrasado que va este rebaño calificado como humano.

4) Prima de ocho millones otorgada a los Honorables para subsanar la rebaja ordenada por el Consejo de Estado. En consecuencia, el estado desembolsará unos 2.061 millones de pesos mensuales destinados a paliar las penurias de los 98 senadores y los 163 representantes a la Cámara para un total de 24.737 millones de pesos anuales que lucirán apenas como menudas orlas de ese fastuoso tejido desplegado con desvergüenza frente a un salario mínimo de ¡589.500 pesos! Argumento para justificar tan descarada medida: no puede desconocerse un derecho adquirido a fuer de que el recorte salarial de los parlamentarios afectaría también el de otros altos funcionarios públicos. ¿Es que los desvalidos “altos funcionarios públicos” corren el riesgo de morir por depauperación, afaxia, anorexia o alzheimer colectivo, hipocondría, raquitismo o suicidio de un tiro en el talón de Aquiles si se les condena a vivir como el común de los mortales?

Estas reiterativas acotaciones tienen un denominador común: el regodeo de los más inconfesables instintos (ambición y lujuria desmandadas) en la caparazón de una sociedad apenas recubierta por este barniz que nos hace tan desechables y tan desventurados.