Claudia López en Proclama del Pacífico

“Imparables”, una campaña de firmas para gobernar diferente

Con su estilo desparpajado y directo, la precandidata a la Presidencia Claudia López Hernández aterrizó en la redacción de Proclama del Pacífico para exponer sus ideas, pero sobre todo, para enfrentar el pulso de la realidad que se vive en las regiones.
La exalcaldesa de Bogotá, conocida por su carácter frontal y su discurso sin rodeos, respondió a una serie de preguntas que buscaban desentrañar no solo sus propuestas, sino la esencia de su proyecto político en un país que, lejos de la capital, tiene otras urgencias.

La primera en la mesa fue la más personal: su despido de El Tiempo por denunciar el escándalo de Agro Ingreso Seguro. Para López, el periodismo alternativo, comunitario y regional en lugares como el Cauca, que no se arrodilla ante el poder económico, es un bastión de la democracia. Considera que es precisamente en la periferia donde se ejerce el periodismo más valiente, ese que elogia y protege, un periodismo libre y honesto que, a su parecer, se contrapone con la indiferencia de los grandes medios.
Al ser interrogada sobre su paso por el Congreso, la precandidata fue contundente: la experiencia legislativa no es una garantía para el poder ejecutivo. No se trata de un simple escalafón. Y, ante la pregunta de si la alcaldía de Bogotá es un paso obligado para la Presidencia, López se distanció de esa idea, rompiendo con la tradición de una élite política que cree que la capital es el único camino al poder.

Un punto crucial de su exposición fue su distanciamiento del Partido Alianza Verde, motivado por la corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Con la ambición de un proyecto nacional sin la carga de un partido, la precandidata apuesta por el Movimiento «Imparables» y la recolección de firmas, un camino difícil, pero, según ella, la única forma de garantizar una conexión genuina con los ciudadanos. Sobre la meta de 630.000 firmas válidas antes del 17 de noviembre, la respuesta fue tajante: lo logrará, porque su apuesta es más que un simple trámite electoral; es una campaña para demostrar que la ciudadanía sí quiere una opción diferente, sin los vicios de los partidos tradicionales.
López no rehuyó a la confrontación. Reconoció abiertamente que el «club de los enemigos de Petro» se ha convertido en una estrategia política, pero defendió su crítica como necesaria para el debate. En su visión, la oposición debe ser constructiva y, si bien el poder económico juega un rol definitivo en la política, su estrategia es usarlo para el desarrollo del país, no para el beneficio de unos pocos. Un planteamiento que busca capitalizar el descontento de la ciudadanía con el statu quo.

El tema de la seguridad, uno de los puntos débiles de su gestión en Bogotá, se convirtió en el eje central de su visita. Las cifras de inseguridad de la capital son una sombra en su hoja de vida, un hecho que no eludió. Ante la pregunta sobre su posible política de seguridad para el Cauca, un departamento azotado por la criminalidad y la ausencia del Estado, su respuesta fue un llamado a la acción. López reconoció la crisis y se mostró de acuerdo en que el Cauca requiere un tratamiento especial y fórmulas de emergencia, no planes ordinarios. La precandidata afirmó que, de llegar a la Presidencia, su prioridad sería recuperar la soberanía perdida en la región, un claro reconocimiento de que el control territorial ha sido entregado a las mafias del narcotráfico y la minería ilegal.
Al final de la jornada, la pregunta del millón se hizo sentir. ¿Qué garantiza a los colombianos que un eventual gobierno suyo sería diferente? Para Claudia López, la garantía reside en su trayectoria: una vida dedicada a la lucha contra la corrupción y la defensa de la transparencia. Una carrera política construida desde la denuncia y el activismo. La credibilidad, en su visión, se construye con hechos y con una hoja de vida sin cuestionamientos.

En un país que busca desesperadamente un nuevo rumbo, Claudia López se presenta como una opción disruptiva. Su visita a Proclama del Pacífico fue una oportunidad para que su visión de gobierno fuera confrontada con la cruda realidad del país. Una realidad que, lejos de las luces de la capital, la obliga a redefinir sus propuestas y a demostrar que su proyecto político puede ser la esperanza para un país cansado de la guerra y la corrupción.

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MAÑANA VIERNES 5 DE SEPTIEMBRE DE 2025, A LAS OCHO DE LA MAÑANA, ESCUCHE LA ENTREVISTA COMPLETA EN:



