Desde la principal vitrina turística de Colombia, la Vitrina Turística de ANATO, el municipio de Caloto comenzó a trazar con mayor claridad su hoja de ruta para consolidarse como un destino turístico con identidad, historia y diversidad cultural. Así lo expresó el alcalde Óscar Cifuentes, quien participó en este escenario nacional con el propósito de mostrar el potencial de su territorio y, al mismo tiempo, aprender de las experiencias que hoy posicionan a otros municipios del país.
“El objetivo no es solo promocionar a Caloto, sino conocer y entender toda la ruta que compone el turismo, para poder ofrecer una experiencia real y organizada”, señaló el mandatario local, al destacar que el municipio ya cuenta con un plan sectorial y un plan de acción que marcan el camino para convertir esta vocación en una oportunidad económica para todos los caloteños.
Patrimonio, cultura y articulación institucional
Uno de los avances más significativos, según explicó el alcalde, ha sido el diálogo directo con entidades clave como FONTUR y el Ministerio de Cultura, con quienes se adelantan gestiones para poner en valor la riqueza cultural y patrimonial del municipio.
“Caloto tiene una riqueza cultural y patrimonial enorme que durante años ha estado ahí, quieta. El reto ahora es ponerle el frente, organizarla y lograr que se beneficien todos los actores que hacen parte del turismo”, afirmó Cifuentes.
En ese proceso, la institucionalidad juega un papel clave, pero no suficiente por sí sola. El alcalde insistió en que el turismo solo será sostenible si involucra a todos los sectores del territorio: comunidades afrodescendientes, pueblos indígenas, campesinos mestizos, comerciantes, sector industrial, servicios hoteleros y operadores turísticos locales.
Un territorio con historia para contar
Caloto no solo ofrece paisajes y tradiciones vivas; también es un municipio profundamente ligado a la historia nacional. En su territorio se desarrollaron hechos relevantes del proceso de independencia, como la llamada Ruta Libertadora, cuando el Libertador Simón Bolívar transitó por estas tierras. Además, Caloto fue cuna de importantes figuras políticas: tuvo un presidente de la República, un vicepresidente y un gobernador de Cartagena, episodios que hoy hacen parte de su memoria histórica.
A esto se suman espacios emblemáticos como el Santuario de la Niña María, el templete y un valioso conjunto de edificaciones que conservan una arquitectura cargada de simbolismo y relatos del pasado. “Las construcciones del municipio tienen historia, tienen algo que contar, y eso es precisamente lo que hoy busca el turismo cultural”, destacó el mandatario.
Tradición viva: los mamarones
El calendario cultural de Caloto también juega a favor de su proyección turística. Este fin de semana, el municipio vive una de sus expresiones más representativas: los mamarones, una tradición afrodescendiente ligada a las adoraciones al Niño Dios, que año tras año se celebra con música, danza y un profundo sentido comunitario.
“Es una manifestación cultural de nuestra población afro, una tradición que se mantiene viva y que queremos compartir con quienes nos visiten”, expresó el alcalde, extendiendo una invitación abierta a propios y visitantes para conocer y disfrutar esta celebración.
Turismo como apuesta de futuro
La presencia de Caloto en ANATO no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia para posicionar al municipio en el mapa turístico nacional. Con planificación, articulación institucional y participación comunitaria, la administración local busca que el turismo se convierta en un motor de desarrollo económico, generación de empleo y fortalecimiento de la identidad territorial.
“Caloto es un municipio bonito, con muchísimo para mostrar y muchísima historia que contar”, concluyó Óscar Cifuentes, convencido de que el camino hacia el turismo sostenible ya comenzó y que el reto ahora es recorrerlo de manera colectiva.
Desde Bogotá, Caloto alzó la voz y mostró que su riqueza no solo está en su pasado, sino en la capacidad de proyectarse hacia el futuro con cultura, memoria y comunidad.
Carlos Villamil
Comunicador Social- Periodista