CALI EMPANICADA



Cali, la otrora ciudad cívica por excelencia, anda empanicada. Desde la barriada de Mojica hasta la dediparada Ciudad Jardín. Desde Floralia hasta Siloé. En todas las oficinas, en todas las reuniones, en todos los hogares, solo se habla de la inseguridad que se apoderó de la capital del Valle.
El atraco, el robo, el vidrio del carro quebrado, la arrancada del celular de las manos, el fletero que espera frente al cajero automático, todas las historias y muchas otras más se cuentan a diario en cada uno de los rincones de una ciudad que ha preferido empanicarse antes que reaccionar.
Lo más grave, empero, es que las colonias o descendientes de judíos y siriolibaneses se han encargado de mostrar las estadísticas de horror de la mítica ciudad de Aleppo, donde se libra una guerra diaria, y mientras en esa adolorida población siria, que ellos quieren ayudar, han matado a 30 de junio 354 personas, en Cali ya pasaron la cifra de los 750. En solo junio se presentaron 101 homicidios.
El problema, obviamente, es de policía, pero el general comandante de la Metropolitana o no se ha dado cuenta, o se acostumbró a la matazón, o prefiere no actuar o no divulgar lo que está haciendo porque nadie le creería con semejantes resultados tan catastróficos.
Los concejales de la ciudad, que deben al menos responder por el clamor popular y defender a sus votantes, tal vez estén enterados, pero el culillo que los consume para enfrentar la realidad es igual al prurito que los agobia de ir a perder la cuota parte burocrática o los contratitos que le sostienen su curul y su probable reelección.
La ciudadanía, aterrada tampoco reacciona. Y los que se dicen líderes de la ciudad, del alcalde para abajo, viven como los enfermos de diarrea, metidos en el baño.
PUBLICADO EN ADN, JULIO 05 DE 2016
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