Breve selección de una gran antología

Breve selección de una gran antología

En 1983, Félix Burgos Editor, publicó un libro titulado antología (sic) poética/Juan Manuel Roca.
Entonces, mi hoy buen amigo y maestro, era un joven poeta de 37 años de edad.
En sus solapas, el también escritor, poeta editor y librero Guillermo Martínez González (1952-2016) escribió:
«Pocos poetas en Colombia nos invitan a un festín del lenguaje como Juan Manuel Roca. Poeta de la imagen y del deslumbramiento verbal. Roca nos atrae de inmediato a un mundo fulgurante, a una visión donde lo primordial es la imaginación, los deseos que se abren en la noche, el vigor de lo inconsciente, lo surreal… Roca afirma el papel político de la poesía. Está convencido de que el poeta no puede ser pasivo en la sociedad… Pero Roca no aspira a hacer sociologismos, su poesía habla al corazón y a la inteligencia de los hombres.»
Acá va una breve selección de los poemas de ese profundo y bello libro que; desde entonces, he llevado conmigo en tantos y diversos momentos y estados de mi existencia.
UNA CARTA RUMBO A GALES
Me pregunta usted dulce señora
Qué veo en estos días a este lado del mar.
Me habitan las calles de este país
Para usted desconocido,
Estas calles donde pasear es hacer un
Largo viaje por la llaga,
Donde ir a limpia luz
Es llenarse los ojos de vendas y murmullos.
Me pregunta
Qué siento en estos días a este lado del mar.
Un alfileteo en el cuerpo,
La luz de un frenocomio
Que llega serena a entibiar
Las más profundas heridas
Nacidas de un poblado de días incoloros.
¿Y el sol ?
El sol, un viejo drogo que ha lamido esas heridas.
Porque sabe usted, dulce señora,
Es este país una confusión de calles y de heridas.
La entero a usted:
Aquí hay palmeras cantoras
Pero también hay hombres torturados.
Aquí hay cielos absolutamente desnudos
Y mujeres encorvadas al pedal de la Singer
Que hubieran podido llegar en su loco pedaleo
Hasta Java y Burdeos,
Hasta el Nepal y su pueblito de Gales,
Donde supongo que bebía sombras su querido Dylan Thomas.
Las mujeres de este país son capaces
De coserle un botón al viento,
De vestirlo de organista.
Aquí crecen la rabia y las orquídeas por parejo,
No sospecha usted lo que es un país
Como un viejo animal conservado
En los más variados alcoholes,
No sospecha usted lo que es vivir
Entre lunas de ayer, muertos y despojos.
ARTE DE TIEMPO
El tiempo permanece
Atrapado entre los libros.
Por este prodigio de aprehensión,
Heráclito sigue bañándose
En el mismo río,
En la misma página.
Tú seguirás para siempre
Desnuda en mi poema.
EPIGRAMA PARA MARÍA
Cuentan que Tiresias hablaba la lengua de los pájaros.
El viejo adivino que daba voz a los presagios
entre el cresterío de los gallos de Tebas,
saludaba con silbos la mañana.
Yo, menos afortunado que Tiresias, apenas balbuceo
la jerga de los picoteadores pájaros enjaulados.
Pero al solo recuerdo tuyo, paisaje de tu rostro,
vuela mi corazón emplumado.
DÍAS COMO AGUJAS
Estoy tan solo, amor, que a mi cuarto
Sólo sube, peldaño, tras peldaño,
La vieja escalera que traquea.
EPIGRAMA
Entonces recordé
A William Blake:
«El cuerpo es la parte
Visible del alma».
Te desnudé
Buscando la joroba.
LA POESÍA
Algo así como entrar
En la zona de peligro
Con una vieja Colt inservible,
Algo así como abrir un paraguas
Para protegerse
En medio de espesos abaleos,
La poesía,
Riesgosa y vagabunda,
Territorio libre del sueño,
Las mujeres de este país son capaces
Cultiva las flores prohibidas.
A León Mateo Silva
ÑAPA:
Tres poemas del libro Ciudadano de la noche
MONÓLOGO DE LA BAILARINA
Ahora soy flor.
Luego cascada.
Un secreto pájaro dicta el vuelo
A mis frágiles pies, en el tablado.
Si abajo de mis zapatillas
Hay un mundo estático, lo ignoro.
¿Me entenderán si les digo
Que las gotas de sudor son más preciadas
Por mí, que los collares?
Ahora soy fuego.
Cuando vuelvo en mí,
Cuando la música ha cesado
Y veo a los demás que son mi espejo,
Me asusto de saber que fui flor,
Que fui cascada, que fui fuego.
LETANÍA DEL MUSICANTE
Santa Cecilia,
La patrona de la música, era ciega.
Hay quienes dicen que la noche
También lo es:
Ciega. Y bailarina.
Ciega porque va dando tumbos en muros, en acequias,
Y bailarina porque oye la música del aire,
El clangor de las esferas y el timbal de la luna.
Santa Cecilia,
Si la música es la luz de los ciegos,
Pon un poco de ritmo a mis palabras,
Que donde haya ruido suene un violín, una ocarina.
Protege a tus músicos, déjalos caer
En la tentación de un nuevo viento.
CANCIÓN DEL QUE FABRICA LOS ESPEJOS
Fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.
Llevo por la calle la luna de azogue:
El cielo se refleja en el espejo
Y los tejados bailan
Como un cuadro de Chagall.
Cuando el espejo entre en otra casa
Borrará los rostros conocidos,
Pues los espejos no narran su pasado,
No delatan antiguos moradores.
Algunos construyen cárceles,
Barrotes para jaulas.
Yo fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.
Imagen destacada: https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Manuel_Roca
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