Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 9 de octubre de 2026

Bolívar: la gloria hecha patria.

Bolívar la gloria hecha patria.

Bolívar: la gloria hecha patria.

Bolívar: la gloria hecha patria.
Por: Mauricio Jaramillo-Londoño

Hace 237 años, un 24 de julio de 1783, en Caracas, tierra de héroes y de traidores, nació Simón Bolívar, español de sangre, criollo de corazón, de mente genial y alma libertaria, pasional y enamorado ―una bella caraqueña Aristeguieta fue su primer delirio; su esposa, María Teresa Rodríguez, venezolana de quien se enamoró como una centella, muere a los ocho meses de casados; Fanny de Villars, en París, le consuela; Anita Lenoit, en diciembre de 1812, en Salamina, tierra costeña, cae prendada en manos del patriota, en quien advertía una grandeza inesperada y contagiosa; corre el año de 1813, Bolívar ve en los balcones de Caracas, ciudad entregada a los jolgorios de la independencia conseguida por el General con su “Guerra a Muerte”, observa una morena llamada Josefina Machado: sus amores duraron hasta 1819; en las islas encantadas del Caribe americano, conoce nuestro Libertador a Julia Cobier, criolla dominicana hermosa y triste que une su corazón al emperador de las dificultades, quien desde Jamaica anuncia los derroteros de Sur América; el 24 de mayo de 1822, vencidos los chapetones en Pichincha, Bolívar entra triunfante a Quito: «Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S. E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano. Manuela Sáenz»; el campeón de la Libertad y la Apasionada Manuelita dan comienzo a una de las más extraordinarias novelas de amor y valor…

En el Valle de Huaylas, Manuela Madroño, bella e inaccesible, jovencita y núbil se prenda del emperador de la gloria, quien ascendía hacia las alturas de Los Andes peruanos para batir a los españoles en Junín; en junio 25 del año del Señor de 1825, aplastados por Sucre en Ayacucho los opresores, el Libertador de América, Simón Bolívar Palacios entra a la Villa Imperial de los Incas, al Cusco… aparece entonces Francisca Zubiaga de Gamarra, esposa del ‘cholo’ Agustín Gamarra quien gobernaría en dos ocasiones al Perú… Francisca, áspera pero bella, duerme con Bolívar, dándole al genio la paz del lecho que necesitaba con urgencia―.

El Padre de Cinco Patrias, que recorrió a pie y a caballo 123.000 kilómetros, algo así como seis veces la vuelta al planeta, con sus nalgas recubiertas de un callo enorme, quien sufrió tres graves derrotas a manos de la España reaccionaria, pero que se atrevió a seguir empuñando la espada para independizar a este continente de las garras del atraso, el hombre que enfrentó a la ‘aristocracia’ criolla entendiendo que sólo en la emancipación de esclavos e indios, la fusión de todas las razas con fundamento en la Libertad y la Equidad; sólo en la unión de las naciones latinoamericanas podría crecer su pueblo tan amado; este gigante entre gigantes, amó sin condiciones ni reclamos a Manuela Sáenz y Aizpuru de la que dijo: «me has hecho idólatra de la humanidad hermosa.»

Y a propósito de las Armas de la República, tan ensuciadas por corruptelas y barbaries, esto dijo el Libertador: «Todos los ejércitos del mundo se han armado por los reyes, por los hombres poderosos; armáos vosotros por las leyes, por los principios, por los débiles, por los justos.»

Articulos relacionados