AMORES PERROS


Ya los parques no son para los niños, son para los perros. Ya los andenes y jardines de la ciudad no son para la gente, son para la caca y el orín de los perros. Ya el cariño no es para los amigos y los vecinos, es para el perro. Ya no contratamos niñeras, dejamos los niños al cuidado y amor de los perros.
Muchos olvidan que el dueño de un perro, también es dueño de su popó. Si una persona es capaz de comprometerse a tener un perro, quiere decir que será capaz de limpiar el popó de ese perro varias veces al día, por el resto de la vida. Una esclavitud de amor, un apostolado digno y sin medallas.
Las casas, los conjuntos residenciales, los edificios y barrios se desvalorizan de manera considerable y acelerada por arte y gracia del popó y el orín de los perros. Hay demasiados perros y poca gente culta que asume su responsabilidad a carta cabal. La campaña para que la gente recoja su excremento tiene que ser más intensa y permanente. Las multas más graves.
Pareciera que los perros afectaran la capacidad cerebral, la decencia, la virtud y la cívica de algunos sujetos. Seres que en su infinito amor por sus mascotas los dejan hacer popó y orinar donde quieran. Y si un vecino les recuerda que los espacios públicos son un derecho ciudadano, y es importante tener un ambiente libre de malos olores, sacan madrazo o amenazas de la boca, incluso revólver. Y con su espíritu poseído y trastornado por el orín de su propio perro, pareciera que prefieren el amor de sus mascotas y el repudio ciudadano, que el respeto de sus vecinos.
Hay que rescatar los espacios públicos para la gente. Sea decente, recoja el popó de su perro, no deje que orine en el jardín de los vecinos. Los constructores de edificios así como dejan zonas deportivas para niños, por favor, dejen zonas exclusivas para perros.
Tuve una pesadilla: que los perros se apropiaban de las casas, las calles, los parques. Se mordían la economía del hogar, se adueñaban del corazón de las familias, manipulaban el carácter y la voluntad de la gente. Monstruos que a paso lento, terminaban gobernado la ciudad, el mundo. Y todo lo marcaban con su orín. Con el sello de su caca.
Nota: haga circular esta columna. Recortar y pegar en carteleras. Es un S O S colectivo por el respeto y el amor hacia las mascotas.



