Alerta sobre concentración de tierras en manos extranjeras

Alerta sobre concentración de tierras en manos extranjeras
En el Congreso de la República avanza el debate sobre la regulación de la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros. El senador Wilson Arias advirtió que la concentración de suelos productivos en manos foráneas sigue en aumento y constituye un riesgo para la soberanía alimentaria del país.
“Cuando presentamos el proyecto de ley, contabilizamos un millón cuarenta y siete mil hectáreas en propiedad de extranjeros. Hoy la cifra asciende a más de un millón ciento sesenta mil, lo que significa que en pocos años se han sumado más de 121 mil hectáreas adicionales. Esto equivale al 65% del departamento del Quindío”, señaló Arias durante su intervención.
El congresista recordó que hace quince años, gracias a los debates legislativos, se logró frenar la compra de 400 mil hectáreas por parte de una compañía china. Sin embargo, afirmó que el fenómeno persiste y se replica en varios países de América Latina y África, lo que ha llevado a estas naciones a legislar en defensa de su patrimonio agrícola.
El proyecto de ley presentado establece que un extranjero no podrá adquirir más de una Unidad Agrícola Familiar (UAF) y fija un límite máximo del 15% de la frontera agrícola bajo control de inversionistas extranjeros. Además, busca crear un sistema de información oficial para monitorear la propiedad rural y prohíbe asociaciones que busquen evadir los topes establecidos.
Por su parte, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, respaldó la iniciativa al destacar que se trata de un “acto de soberanía y de seguridad alimentaria” que no pretende discriminar a extranjeros, sino garantizar la protección de los suelos productivos.
“Colombia tiene un patrimonio invaluable en sus tierras agrícolas. Este proyecto refuerza los artículos 64 y 65 de la Constitución, que reconocen la especial protección al campesinado y al derecho fundamental a la alimentación. Proteger nuestros suelos es proteger la vida, el campo y la paz del país”, afirmó la funcionaria.
Ambos coincidieron en que la producción nacional de alimentos está directamente ligada al bienestar de millones de familias rurales, al equilibrio ambiental y al abastecimiento interno. “De la producción agropecuaria depende la calidad de vida de muchas familias, pero sobre todo, la alimentación de todos los colombianos”, enfatizó la ministra.
Con esta propuesta, el Gobierno y el Congreso ponen sobre la mesa un debate crucial para el futuro del campo colombiano: cómo equilibrar la inversión extranjera con la preservación de la soberanía y la seguridad alimentaria.



