ALARMISTAS, IGNORANTES Y PROVOCADORES DEL TERRORISMO
Por Ricardo Cifuentes G.
Con un fuerte disgusto entre el senador Aurelio Iragorri Hormaza, el Vice- Ministro de Minas y Energía y dos de sus asesoras, terminó en la noche de ayer un nuevo intento de diálogo por concertar el cambio del trazado del Gasoducto a su paso por la ciudad de Santander de Quilichao.
Luego de una detallada exposición, hecha con autoridad por parte del senador Iragorri Hormaza, en la que se informó sobre la situación de orden público que tiene a Santander de Quilichao en vilo, ante la ola terrorista que se ha desatado en la ciudad, en la que cerca de once petardos en menos de nueve meses han sido detonados por grupos al margen de la Ley, que amedrentan a comerciantes e incluso a jubilados, para el pago de vacunas; señaló el Vice- Ministro que se trataba de asuntos de poca importancia que no podían llevar al Gobierno Nacional a hacer inversiones adicionales solo para calmar los nervios de unos pocos habitantes que se sienten temerosos por la colocación del gasoducto por el frente de sus casas. Ofreció el Vice- Ministro, al senador Iragorri y los miembros de la comunidad que asistieron a dicho encuentro, sus buenos oficios para llevar conferencistas a la ciudad que informaran a la ciudadanía acerca de los desarrollos tecnológicos que hacen que este tipo de obras sean tenidas como invulnerables a accidentes.
Por su parte el Dr. Navarro quien asistió en representación de la compañía Progasur, S.A. ESP, insistió en calificar que la protesta no tiene sentido, que en las manifestaciones hacen presencia un grupo que no sobrepasa las 50 personas, y que estas personas y sus lideres al frente que quienes está el concejal Néstor Pardo, están provocando que sectores terroristas se sientan atraídos a actuar en contra de la compañía.
Por su parte, el Dr. Juan José Fernández Mera, Alcalde del Municipio, reconoció nuevamente, que durante el trámite de la solicitud de la licencia que otorgó el permiso a la empresa Progasur para colocar la tubería por los barrios de la parte oriental del casco urbano, no se hizo como lo manda el decreto 564 de 2006, la concertación previa con los habitantes del sector y reconoció que a su paso por Santander de Quilichao, el trazo debió haber pasado por las zonas deshabitadas de la parte occidental, usando el permiso que ya el INCO le había otorgado a la compañía constructora, para llevar el gasoducto por la margen de la variante sobre Santander de Quilichao.
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