AL RESCATE DE LA PAZ QUILICHAGUEÑA

Yo creo, y estoy bien seguro y convencido, que los quilichagueños de bien, aquellos que queremos a nuestra ciudad con toda el alma y el corazón al mismo tiempo, ya sea como naturales de pura cepa o adoptados, estamos dispuestos a poner en práctica al instante cualquier idea o proyecto que nos saque del ostracismo y la postración en que ahora nos encontramos, en virtud de los diversos sucesos de orden público y de inseguridad que nos están aquejando y azotando con inclemencia inaudita y que han cambiado aquella imagen tan especial que teníamos antes en el concierto nacional, como también nuestros propios comportamientos cotidianos.
Así por ejemplo, antes abríamos un periódico cualquiera y nos sentíamos felices al leer de pronto cualquier noticia o comentario bueno sobre Santander de Quilichao. Ahora, es lo contrario, algunos periódicos de afuera, sensacionalistas y amarillistas, han encontrado su mina de oro para venderlos como pan caliente, mostrando fotos inmensas, horrendas y titulares degradantes sobre el acontecer judicial de nuestra amada ciudad. Antes, las visitas sociales de los quilichagueños eran plenas, dicharacheras, joviales y sin el menor asomo de preocupación, sin mirar el reloj. Ahora, son cortas, estamos de afán, preguntamos la hora, nos despedimos rápido, “porque ya nos coge la noche y esta situación está muy fea y no queremos que no nos pase nada malo”. Antes, salíamos tranquilamente por las noches, a cualquier evento social o visita romántica, bien despreocupados y todo bien, todo bien (al decir del Pibe Valderrama). Ahora, nos abstenemos de salir y solamente lo hacemos doblemente acompañados, en caso de algo urgente y necesario. Incluso, pensamos: “Dios quiera que no suceda nada triste en esta noche”. Recuerdo a propósito de lo que estoy comentando, en una ocasión hubo una reunión importante en una entidad situada en el centro de la ciudad, pero se extendió demasiado, hasta bien entrada la noche. Entonces, al fin de la reunión, un amigo vecino y colega, se me acercó y me insinuó que nos fuéramos juntos “porque ya sabemos lo que está pasando y es mejor la “seguridad que la policía”.
Como la actual situación quilichagueña está de mal en peor, en el colmo de los colmos, es decir ESTOCOLMO, es bueno, justo y necesario, rescatar y aplicar aquellas ideas y proyectos quilichagueños, realizadas por jóvenes emprendedores que nos hagan ver la luz del túnel que ahora atravesamos, y que han sido ideas geniales, incluso aplaudidas y reconocidas por organizaciones como UNICEF y FUNDAMOR, y por entidades como el Consejo de Política Social Departamental. Me refiero a la Organización Juvenil “TENGO GANAS” (con Mauricio Arboleda y su combo), apoyada por Quilisalud, Universidad Javeriana, Alcaldía “Santander a Grandes Pasos”, y la Mesa de Organización Juvenil, siendo una propuesta surgida en 2007 y que ha sido recomendada “como un referente positivo de experiencia juvenil quilichagueña”, y adoptada por municipios como Argelia y otros.
Allí tenemos pues una valiosa oportunidad de oro, para tratar de enderezar esta situación actual que nos está carcomiendo poco a poco el alma quilichagueña y nuestros sentimientos más apreciados por nuestra ciudad amada. Los jóvenes quilichagueños tienen la palabra y ya es tiempo de escucharlos y hacerles ver que son muy valiosos con sus ideas y proyectos y que los estamos necesitando. Como muy bien lo dijo la doctora Lucy Amparo: “Ésta es la mejor respuesta a la agresión”. ¿Y usted amigo quilichagueño, qué opina? Tiene la palabra.
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