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Jueves, 1 de octubre de 2026

AIDA QUILCUÉ: PROPUESTA VICEPRESIDENCIAL LLENA DE SIMBOLISMOS

AIDA QUILCUÉ PROPUESTA VICEPRESIDENCIAL LLENA DE SIMBOLISMOS

Por: Diego Jaramillo Salgado

La sola formulación de la propuesta de Aida Quilcué como candidata a la vicepresidencia desató una marea de discusiones que le imprimen un ritmo especial al período electoral a la Presidencia de la República en este 2026. Esta tendencia marca, por sí, un acierto del candidato y del comité político del Pacto. Pues comprendieron que el debate debe centrarse en la superación de las desigualdades económicas y sociales, articulándolo con las causas históricas que las han producido. Por eso se enfrentan ahora el autoritarismo y derechismo de De la Espriella y de Paloma Valencia, conjuntamente con el racismo, el latifundismo y la inequidad social, la aristocracia y el patriarcado, y el papel de las elites de los partidos tradicionales.

Por ello incorporar a Aida Quilcué como candidata a la vicepresidencia es volver sobre las raíces de nuestra propia historia nacional y de la identificación de una de las poblaciones que a fuerza de su lucha de resistencia logró tener el mínimo reconocimiento que la Asamblea Nacional Constituyente le otorgó. Y con ella la de muchas otras en el país en las que la ausencia de Estado y la discriminación y exclusión de las clases y elites dominantes, las sometió a la miseria, la pobreza y el olvido.

Su inclusión también introduce otra perspectiva frente al modelo de desarrollo imperante. Es decir, una nueva visión de país. Ya se había trabajado con fuerza por el gobierno de Evo Morales en Bolivia y del Taita Floro en la gobernación del Cauca. En particular, una relación recíproca con la naturaleza, tal como lo plantean diferentes comunidades en el mundo. Una recuperación de la perspectiva comunitaria, tan difícil en un sistema social hegemonizado por el individualismo. La interculturalidad, base de la relación con otras culturas y de la reafirmación de la diversidad de la sociedad y del país. La integralidad como una filosofía conducente a que la política y la planificación no se produzcan en función de partes aisladas, sino complementarias. En fin, la afirmación de que la democracia se produce y se sostiene desde abajo y desde las regiones. El poder viene desde abajo.

Sus intervenciones así lo confirman. Reafirmando el significado que tiene la Pacha mama, la tierra, para los indígenas: “la tierra hay que cuidarla, no hay que explotarla”. Es propiciar relacionarse con ella como “posibilitadora de vida”. Eso conlleva a que sea tratada como sujeto de derechos, como ya se ha logrado frente a unos ríos en el país y lo definió la constitución Nacional de Bolivia. En ese sentido, la “liberación de la madre tierra” no va solo en dirección de la tierra que considera les fueron despojadas, sino también de liberarla de todo aquello que la lleva a su muerte y, por tanto, a la del ser humano.

Hay aspectos puntuales del significado de esta decisión que me interesan resaltar:

1. No paran de producirse reflexiones en torno a la figura de la lideresa indígena relacionadas con los levantamientos de pueblos originarios a lo largo de la historia, y la movilización y organización social de sus comunidades; en primera instancia el Cric. En especial por traer al presente la lucha que la Gaitana liderara contra los invasores españoles, a principios del siglo XVI. Luego la de Manuel Quintín iniciada en la década del diez del siglo pasado en función de la lucha por la tierra. Con ello, el papel que en ese momento histórico desempeñó Guillermo Valencia, bisabuelo de la hoy contrincante en el proceso electoral, Paloma Valencia. Línea familiar que llegó hasta el gobierno de su abuelo Guillermo León Valencia, quien bombardeó la zona de Rio Chiquito y Marquetalia, pequeñas aldeas en que grupos de campesinos seguían reivindicando su lucha por la tierra y por mejores condiciones de vida en los campos.

La referencia a la familia Valencia engloba una discusión mucho más amplia en cuanto expresa una elite social racista, oligárquica y aristocrática, anclada en el poder de los terratenientes y de su contraparte política, la del conservatismo -el poeta fue dos veces (1918-1930) candidato del conservatismo a la presidencia. Su hijo, Guillermo León, abuelo de Paloma, fue presidente de la República (1962-1964)- y la jerarquía eclesial. Lo cual puede ser extendido a situaciones similares en la historia política del país en diferentes regiones.

La relación inmediata con la actual discusión política se da en dos direcciones. La primera, aquella que registra al jefe político del conservatismo, poeta Guillermo Valencia, haciendo parte de los verdugos que amarraron a Quintín Lame con pesados grilletes y lo exhibieron por el parque Caldas de la capital caucana, y luego lo recluyeron en calabozos. Lo hicieron como una forma de escarmiento para que los demás indígenas no osaran levantarse, como él lo hizo, exigiendo la superación de su condición de terrazgueros. Es decir, aquélla en que obtenían el derecho a tener un pedacito de tierra dentro de las fincas o las haciendas de los grandes terratenientes, exigiéndoles trabajar para ellos dos o tres días de la semana, y sometidos a las decisiones sociales, políticas y económicas de los señores. Justificado por el líder indígena en que, como pueblo originario, la tierra les pertenecía y no tenían porque estar sometidos como siervos o esclavos.

La segunda, tiene que ver con la actualización de esa política racista en cabeza, justamente, de la actual candidata de la derecha. Ella propuso dividir el departamento del Cauca en dos territorios: uno el de los indígenas. Se supone que con ellos irían los negros y otros sectores populares. El otro, lo calificó como el “mestizo”, pero se refería a la gente blanca, rica, adinerada, la “gente de bien”.

2. Mención especial tiene el papel que Aida Quilcué asumió en la Consejería mayor del Cric, como su representante legal, en uno de los períodos de gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Como tal, enfrentó su actitud autoritaria y su interés en socavar los derechos obtenidos por los indígenas. Incluso, trató de desmontar sus derechos introducidos en la Constitución nacional. Esa política encontró en ella una lideresa férrea, lo mismo que en su organización y otras de campesinos, negros, mujeres y sectores populares respaldando ese proceso. Lo fue hasta el punto de hacer que el presidente y su equipo de gobierno desarrollaran negociaciones en igualdad de condiciones y en su propio territorio, la María, Piendamó.

En esta función le correspondió ejercer un rol administrativo en lo relacionado con la salud, la educación, la infraestructura, la justicia indígena y la gobernanza de más de 120 cabildos y 9 zonas en su período como representante legal. Lo cual implicaba negociaciones constantes con el Gobierno Nacional para garantizar su eficacia. Experiencia importante en la perspectiva de la responsabilidad que le tocará asumir.

3. A nivel general del país, hay un reconocimiento del símbolo que el movimiento indígena ha representado en las tres últimas décadas. Desde la creación del CRIC, el 24 de febrero de 1971, pasando por la desmovilización del Grupo Armado Quintín Lame y su participación en la Asamblea Nacional Constituyente hasta la elección de un gobernador indígena en el Departamento del Cauca, el Taita Floro Tunubalá durante el período 2001 2003. Teniendo en cuenta también las grandes movilizaciones de la Minga Social y popular que varias veces marchó hasta Bogotá. Planteando la confrontación al TLC y a los intentos de Uribe de echar atrás derechos constitucionales, denunciando la violación de los Derechos Humanos, exigiendo una solución del conflicto armado y del narcotráfico y poniendo como eje principal el avance hacia una sociedad con justicia social.

4. Hay reacciones negativas del sectores políticos y sociales del suroccidente, sobre todo de Popayán, en contra de esta decisión política. De un lado, por las élites racistas generadoras de una representación del movimiento indígena como negativa a los procesos de desarrollo del Cauca. A la vez, por sectores que, de una u otra forma, se han visto afectados por las movilizaciones indígenas en la región: empresarios, profesionales y propietarios por las dificultades causadas para la movilización y por la interrupción de parte de su actividad económica. Se olvida que estas acciones no se corresponden con un fin en sí mismo de las organizaciones sociales en cuanto se producen por la ausencia sistemática el Estado. A pesar de ello, la respuesta electoral mayoritaria en las pasada elecciones, en apoyo al Pacto Histórico en esta región del país, muestran una opinión contraria.

5. Sin ser la gran académica ni profesional de un campo determinado, que acreditara grandes méritos desde el punto de vista institucional ella representa, desde el punto de vista simbólico, una serie de aspectos que sintetizan mucho de lo que está estableciendo el Pacto Histórico con la dirección de Iván Cepeda. Su experiencia en la actividad administrativa del Cric como consejera mayor, representante legal de dicha organización. Sin desconocer esa expresión de la sociedad ni minimizarla, son referencias a momentos específicos, más no circunscritos a las organizaciones indígenas.

6. Su condición de mujer le da otro contenido a su candidatura. No solo por serlo sino, especialmente, porque en su larga lucha política ha reivindicado los derechos femeninos no solo en su comunidad y en su organización sino también en los espacios institucionales y sociales en los cuales ha realizado su trabajo político y laboral. En particular de las mujeres más vulnerables del país.

7. Otra cualidad especial es el trabajo que ella ha realizado en defensa de los de los Derechos Humanos, ya fuera en su organización o en la Organización Nacional indígena de Colombia. Desarrollando su gestión tanto en espacios nacionales y regionales del país como en varios internacionales. Ella participó en la negociación con las Farc en el componente étnico.

8. Aída Quilcué ha dado muestras de su lealtad a los procesos de las organizaciones sociales en que ha realizado su liderazgo, respondiendo a las orientaciones trazadas. Cualidad que seguramente mantendrá en el ejercicio de la investidura que se le ha encomendado. Respaldada en el principio indígena del compromiso de la palabra.

9. No se puede relegar el significado de su condición de víctima. No sólo fue asesinado su esposo por el ejército. Intentaron poner a su propia hija en su contra bajo el montaje de que su madre era la responsable de ese asesinato. Además, ella es portavoz de los cientos de indígenas asesinados o desaparecidos tanto por causa del conflicto armado como por la acción de asesinos a sueldo de los terratenientes o por acciones de los organismos de seguridad del estado.

10. Que ella provenga de una región en la que se expresa con dureza la complejidad social del país, le da otro cariz a la discusión. Ya Fals Borda lo había sostenido proponiendo el Estado Región. Esa era entendida como una forma de acabar con el centralismo imperante en la historia del país. A la vez es el reconocimiento de la diversidad étnica y cultural y una forma de acabar con la ausencia del estado en regiones discriminadas y sometidas a la pobreza, la miseria y al incremento de las necesidades básicas insatisfechas.

Los resultados electorales que se obtengan serán los legitimadores de este paso que se da dentro de la izquierda. Lo más claro es que ella encierra principios, valores y experiencia que le dan un contenido especial a la lucha política y a la gobernanza que se producirá con su triunfo.