Advierten resurgimiento de la Brujería
Misael Chará, un curtido esotérico de la región sostiene que en estos momentos “sólo puede haber brujas reales en las zonas rurales Padilla y Guachené” y que “la brujería incluye ritos paganos para tratar de controlar el futuro y la vida de los demás, intimidar a personas, lograr poder sobre otros, entre otras cositas”.
Leiva Marulanda, vendedora de esencias esotéricas explica que éstas “son grandes auxiliadoras que nos permiten llegar a un estado de conciencia necesario para conducir adecuadamente nuestras energías hacia el fin deseado.”
Siempre presentes en la zona norte del Cauca, en el Litoral Pacífico y en otras partes de Colombia, la Brujería y la Hechicería han sido ahora revitalizadas y propagadas con motivo de la difusión del New Age, que retoma estas prácticas ocultistas, pues sirven a su fin, ya que estas manifestaciones que son falsamente espirituales, no llevan al Reino de Dios, sino al reino del Mal.
El sacerdote católico Ever Claudio Marín García, de la Parroquia la Inmaculada Concepción de Puerto Tejada, quien se niega sistemáticamente a “feriar” el agua bendita advierte que “la Brujería y la Hechicería incluyen ritos paganos para tratar de controlar el futuro y la vida de los demás, vengar a los enemigos o protegerse de hechizos, intimidar a personas, lograr poder sobre otros, etc., y en esto puede llegarse a inflingir enfermedades, peligro físico y, en general, circunstancias muy adversas para las víctimas. Por eso está condenada por Dios en la Biblia y por la Iglesia Católica.”
En muchos medios se habla de «magia blanca», que supuestamente se hace para lograr un bien personal, y de «magia negra» que se hace para causar daño. Es así como «hechizo» es a veces sinónimo de «daño». Sin embargo, esta diferencia es meramente formal, ya que, aunque con la llamada «magia blanca» se persigue un supuesto bien, el «trabajo» o hechizo que se hace puede igualmente dañar a otro. Por eso debe quedar claro que toda magia es maligna y está igualmente condenada por Dios.
En este ámbito de la Brujería y la Hechicería se pone de manifiesto en forma muy escondida, pero no por esto menos real, el poder de las fuerzas del Mal. Del reino de las tinieblas surgen estas fuerzas capaces de causar graves daños -de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física- en cada hombre y en la sociedad. El que Dios permita la actividad diabólica es gran misterio, pero la misma está limitada por la Voluntad de Dios que controla todo.
El resurgimiento de la fabricación de tabacos y un inusitado incremento en las ventas de productos esotéricos, han advertido que muchas personas ingenuamente continúan asistiendo a ritos satánicos, conjuros, amarres baños y hechicerías, a sabiendas que la Brujería es maligna aunque con ella se busque lograr un supuesto bien, y hace daño a las personas que hacen uso de ella y a aquéllas contra quienes se dirige.




